Opinión | El espejo de tinta
El fin del mundo
OPINIÓN | Que se vayan con su música a otra parte, mejor escuchar a Joaquín Sabina, poeta del escepticismo canalla y desvergonzado, cantar en "Noches de boda"

Joaquín Sabina, durante el último de sus conciertos de despedida en Madrid. / Javier Lizón - EFE
Un predicador en Ghana de nombre Eboh Noah -nombre españolizado en Ebo Noé- se ha quedado con las ganas de ver cumplida su profecía de un nuevo diluvio universal para este 25 de diciembre. El fenómeno natural iba a anegar la tierra con las mismas proporciones bíblicas que tuvo aquel en el que el otro Noé salvó a la humanidad y las especies animales en su arca-barco hasta encallar en el monte Ararat cuando las aguas comenzaron a bajar.
Emulando a Noé, el predicador africano -otro fenómeno natural- mandó construir, con la pasta de sus seguidores, no una sino ocho arcas -que la humanidad ha crecido mucho a estas alturas de la existencia- en las que salvar a unos cuantos de sus más devotos fieles, algunos de los cuales vendieron sus pertenencias para financiar la construcción, que la salvación no sale gratis. Nos podemos reír, pero el personaje tiene un millón de seguidores en la red social Tik Tok, lo cual demuestra que si Occidente está en decadencia no parece que la salvación vaya a venir de África.
Las sectas milenaristas vienen anunciado el fin del mundo, reiteradamente, con menos acierto que éxito de seguimiento, desde el principio de los tiempos. Es curioso ese afán tan común de los puritanos de todo pelaje por que todo se acabe para todos, en lugar de preocuparse de lo suyo y dejar al resto en paz.
Que se vayan con su música a otra parte, mejor escuchar a Joaquín Sabina, poeta del escepticismo canalla y desvergonzado, cantar en "Noches de boda" "que el fin del mundo te pille bailando, que el escenario me tiña las canas, que nunca sepas ni cómo, ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer ni mañana". Más reciente en "El baile", Izal propone estar "bailando hasta que todo acabe, ya no importa lo que digan y menos lo que callen, que nos miren, que sientan, que rían, que se unan al baile. Bienvenidos a la última fiesta del no somos nadie". Y otro grupo indie, La La Love You, aunque con otra temática, insiste en que "y tú bailando, bailando, bailando" en "El fin del mundo". Como lo que acaba es el año, mejor que huir en un arca, baila para recibir al nuevo. Y sonríe.
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