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Opinión

"Los sueños de cada uno": emotiva carta de despedida a Rufi Velázquez

"Nadie podrá decir que no merecía descansar, pero a todos nos sume en la desolación que el descanso le haya llegado de forma tan radical e irreversible"

Rufi Velázquez, dinamizadora cultural y directora de las bilbliotecas del Ayuntamiento de Zamora.

Rufi Velázquez, dinamizadora cultural y directora de las bilbliotecas del Ayuntamiento de Zamora. / Cedida

Hojeo la colección Los sueños de cada uno, que guardo como oro en paño en la sección de antologías de literatura contemporánea de mi biblioteca. En sus páginas encuentro a magníficos jóvenes narradores e ilustradores, convocados sobre el papel por la voluntad de una persona. Ese proyecto, uno de tantos que salieron del inagotable magín y del liderazgo de Rufi Velázquez –y que indudablemente contribuyeron a trenzar lo que quiera que sea hoy la cultura de Zamora–, forma parte de mi memoria como zamorano de la diáspora que, con él, recibía en casa pruebas fehacientes de que seguía habiendo vida a orillas del Duero. Vaya si la había.

Por lo que toca a mi etapa zamorana, recuerdo a Rufi –animosa y chispeante– echando siempre una mano en la difusión de cualquier obra o iniciativa que valiese la pena. Era ella la que organizaba actividades y acogía eventos culturales y solidarios como parte fundamental de su trabajo de animación sociocultural que siempre entendió ligado a los libros: el club de lectura, los certámenes literarios, las presentaciones de libros, los cuentacuentos, los encuentros con autores, las exposiciones… Era ella la que, cuando los profetas aún no lo eran en su tierra, ya nos traía a grandes como Tomás Sánchez Santiago o Juan Manuel Rodríguez Tobal, entre tantos otros.

35 años de la vida profesional de Rufi se dedicaron a poner en pie una red de recursos y de complicidades que son de todos, sin la que zamoranos de varias generaciones no habrían accedido a la cultura

Y ahora, en Madrid, me entero con gran pena de que se ha ido. Nos deja una herida sentimental, pero también un enorme legado institucional. En materia de bibliotecarias, la verdad es que Zamora ha tenido suerte. Durante décadas ha contado con dos figuras de auténtico tronío: Concha González, en la Biblioteca Pública del Estado, y Rufi Velázquez en la Biblioteca Municipal de San José Obrero y, luego, también en la de La Candelaria. Treinta y cinco años de la vida profesional de Rufi se dedicaron a poner en pie una red de recursos y de complicidades que son de todos, sin la que zamoranos de varias generaciones no habrían accedido a la cultura o, al menos, no en las condiciones privilegiadas en que accedieron. Nadie podrá decir que no merecía descansar, pero a todos nos sume en la desolación que el descanso le haya llegado de forma tan radical e irreversible. Te vamos a recordar, Rufi, con cariño y admiración. Y seguiremos, cada uno, soñando: con el rigor y con el buen humor con que nos enseñaste.

Juan Luis Calbarro

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