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Opinión | ZAMOREANDO

La máquina de Sánchez

OPINIÓN | "No hay una salida política optimista a lo que está ocurriendo. A Sánchez y sus huestes se les acaba el tiempo ante su incapacidad para gestionar los escándalos que enfangan su Gobierno"

Pedro Sánchez y la máquina del fango.

Pedro Sánchez y la máquina del fango.

Tanto pavonearse con ese meneíto que le acompaña al caminar, para deslucir todas sus comparecencias hablando siempre de lo mismo: de la máquina del fango cuya propiedad atribuye a la oposición, cuando la máquina del fango está instalada en Moncloa y va y viene de Ferraz al Palacio Presidencial según convenga. Como Sánchez no acostumbra a dar explicaciones sobre toda la podredumbre que le rodea, en cuanto se ve acorralado por las preguntas o por las investigaciones, saca a relucir la máquina del fango.

No sé si las eólicas y las solares están a pleno rendimiento, cumpliendo con los objetivos fijados. La que no para, mañana, tarde y noche, es la máquina del fango que manejan los acosadores del PSOE, los puteros del PSOE, los chorizos del PSOE, la fontanera del PSOE y toda esa caterva de gentes de mal vivir que están arruinando la democracia y judicializando la vida política en España a fuerza de delinquir. Y, el delito, no puede permanecer impune.

El fango está anegando al Partido Socialista y a su secretario general y presidente del Gobierno de España. Un Gobierno necesitado de una remodelación en profundidad que no verán nuestros ojos porque todo lo que sea regeneración no entra en los planes de Sánchez. Ya puede desgañitarse Yolanda Díaz pidiendo cambio. Ni puñetero caso, a sabiendas de que Sumar va a seguir apoyando al Gobierno más corrupto de la historia, ocurra lo que ocurra, porque, a ver, ¿dónde iban a ir los compas de Yoly y la propia Yoly si salen del Gobierno?

Los socios de Sánchez se van desgastando a la misma velocidad que el presidente cuyo rostro demacrado, palidez a pesar del maquillaje y delgadez que lo hace enjuto, empieza a preocupar. O es un problema de salud o es la mala baba que le produce todo el fango que le salpica de lleno. Ese fango no es cosa de la derecha, ni de la extrema derecha con la que constantemente mete miedo. La patente de la máquina que lo produce la tiene el partido del Gobierno.

No hay una salida política optimista a lo que está ocurriendo. A Sánchez y sus huestes se les acaba el tiempo ante su incapacidad para gestionar los escándalos que enfangan su Gobierno.

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