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Opinión | Zamoreando

¿Era necesario?

OPINIÓN | ¿En verdad era tan necesaria la saña y la iracundia con la que el diputado independentista de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, interrogaba fechas pasadas a la exconsellera de Interior de la Generalitat Valenciana, Salomé Pradas?

La cobra de Gabriel Rufián a Salomé Pradas

La cobra de Gabriel Rufián a Salomé Pradas

¿En verdad era tan necesaria la saña y la iracundia con la que el diputado independentista de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, interrogaba fechas pasadas a la exconsellera de Interior de la Generalitat Valenciana, Salomé Pradas? ¿En verdad es necesario el vapuleo verbal? Rufián, siempre haciendo honor a su apellido, ya demostró maneras durante el linchamiento, también verbal, al que sometió al expresidente Carlos Mazón. A mi Mazón me cae igual de mal que a cualquiera, pero nadie es más que nadie, y menos en política, para tomarse ciertas libertades, como las que se toma Rufián, a golpe de insultos y descalificaciones.

¿Pero es que no había nadie en el Congreso con suficiente autoridad moral para detener las embestidas de Rufián? ¡No había coraje, ni había huevos! Las salvajadas que le dijo a la señora Pradas, sus constantes faltas de respeto, sus insultos, son más propios de mafiosos. Ya sabemos que los que gobiernan y quienes les apoyan, capaces de tragar carros y carretas, forman parte de una mafia muy peculiar. La chulería de Rufián me recuerda a la chulería de la Gestapo. Su estudiada superioridad moral resulta ridícula. Sabido es que, por lo general, es inútil intentar hablar de hechos y análisis con personas que disfrutan creyendo tener un sentido de superioridad moral derivada de su ignorancia. Y este, en el fondo charnego, es un ignorante, arrimado al poder que ahora disfruta merced a un pacto que a la fuerza le pasará factura.

No recuerdo si en la comparecencia de la exconsellera, había más mujeres. De ser así, ¿cómo pudieron admitir el lenguaje de carretero, los modos y maneras machistas, empleadas por Rufián, para dirigirse a una mujer de cuya sensibilidad hacia las víctimas de la Dana, solo duda el Rufi? Ese lenguaje tabernario es impropio del templo de la Democracia. Claro que a esta situación que se alarga en el tiempo ya no sabe una si denominarla democracia o inventarle otro nombre. A Rufi hay que darle de beber de su propio jarabe. No me extraña que ante individuos así, nadie quiera declarar y menos una dama que no deja de serlo haya pasado lo que haya pasado en aquellos días atroces.

El machismo en la política no es sólo cosa del PSOE, también del nacionalismo catalán, encarnado en el Rufi.

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