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Opinión | ESCALERA hacia el cielo

El Escarabajo memo

RTVE, con 'En Carne Viva', prefirió el sensacionalismo y la manipulación, pasando por alto la labor de profesionales del sector y presentando una visión parcial del consumo de carne

Zona de despiece de un matadero.

Zona de despiece de un matadero. / AMACYL/ Europa Press

Corren malos tiempos para la lírica… Peores tiempos corren para el periodismo, a juzgar por la manipulación y el sesgo informativo al servicio del dogmatismo sectario y el cerril adoctrinamiento que ha demostrado la televisión pública hace dos domingos.

Con la emisión de En Carne Viva, un programa de El escarabajo verde que iba a tratar sobre la producción cárnica en España. Y hasta ahí puedo leer, que diría la maravillosa Maira en el Un Dos Tres. Porque el resultado fue un totum revolutum, un cajón de sastre y de desastre.

Un remix tendencioso con un único objetivo: satanizar el consumo de carne y convertir a los humanos omnívoros en apestados. ¿Qué tipo de carne? ¿Industrial? ¿Creada en un laboratorio con células madre? ¿De pastoreo? ¿Ecológica? Toda, sin distinción. Porque para El escarabajo verde es oro todo lo que reluce y en el monte no hay jara ni brezo ni tomillo, ni tan siquiera piedras y basuraleza, todo es orégano.

Ay, pena, penita, pena… Insisto: corren decepcionantes tiempos para el viejo oficio de informar.

Lo primero que te enseñan en la facultad de periodismo es que el lenguaje no es inofensivo. El uso del lenguaje es selectivo. Subjetivo. Existe intencionalidad al elegir unas palabras y no otras. Por eso, toda vez que un periodista o un medio presumen de objetividad, lo mejor es huir como si fueran portadores del virus de la variante K de la gripe común o del bacilo de la peste bubónica.

Primero: el lenguaje siempre subjetivo, nunca objetivo. Luego: los contenidos. Y es que la segunda enseñanza del periodismo es informar al receptor. Formándolo de manera amena, entreteniéndole sin sobresaturarle, para que llegue a comprender un asunto que desconoce.

Todo lo anterior había sido marca de la casa del aclamado programa de RTVE. Un auténtico referente en materia de divulgación periodística sobre respeto a la naturaleza, hasta que dejó de serlo. Hasta que El escarabajo verde se convirtió en El escarabajo memo.

En Carne Viva contó con la participación de un grupo de humanos veganos y anti especistas miembros del colectivo Igualdad Animal. Toda creencia es respetable, siempre y cuando no se la pretenda hacer pasar por irrefutable verdad científica. También contó con la presencia de la mafia cárnica, que tiene el don de la ubicuidad, como Dios, y por eso está de cuerpo presente en todos los fregaos.

Presente con las pitas enclaustradas y la ya relegada al olvido gripe aviar.

Presente en sospechosos viajes institucionales a China. El último en noviembre junto a los Reyes. Casualidad de casualidades, antes de que se hiciera pública la presunta primera noticia sobre la peste porcina africana. Viaje en el que se acordó que, si en una provincia española saltara (o hubiera saltado ya) un brote de PPA, el resto de provincias pudieran seguir vendiendo carne porcinera. Una excepcionalidad excepcional dentro de la UE, donde un brote de PPA en una sola zona paraliza la venta de carne porcina de todo el país.

El escarabajo memo también contó con el reconocido fotoperiodista de investigación, Aitor Garmendia, quien se ha infiltrado y conseguido grabar en mataderos y mega granjas de todo el mundo. Su laureado trabajo puede verse en Internet como Tras los Muros: Fotografía por la Liberación Animal.

Ni informar, ni formar entreteniendo. RTVE ha conseguido convertir su multipremiado programa en un pastiche partidista y adoctrinador de masas. Según el cual, dado que ningún matadero es humanitario, tal y como demuestran las grabaciones de Aitor Garmendia, comer carne además de ser un acto inhumano y deshumanizador, implica ser cómplice con el lado más oscuro del lobby cárnico.

"Nada nuevo bajo el sol", sentencia el Eclesiastés 1:9. Nada que no hubiera denunciado el filósofo neoplatónico Porfirio en el siglo II, o el padre del pesimismo filosófico profundo y reconocido misántropo, Schopenhauer, cuando advirtió que, "en nuestro mundo, el peor de los mundos posibles, el ser humano ha logrado convertir la vida de los animales en un infierno". Unos siglos más tarde, Morrisey de The Smiths lograría componer la banda sonora original perfecta con el soberbio Meat is Murder, del inglés para decir que la carne es asesinato.

"A los animales no les debemos compasión, sino justicia", insistió Schopenhauer. Un concepto que pasó por alto RTVE, porque el ente público tenía muy claro el mensaje lacrimoso, dirigido a las emociones y no a la razón, que pretendía lanzar de la mano de El escarabajo memo. La tele de todos cuenta con excelentes profesionales, y de un magno servicio de documentación. El ente público no da puntadas sin hilo, ni peca por desconocimiento. RTVE manipula a sabiendas.

Por eso en el programa titulado En Carne Viva no aparecen pastores, vaqueros, cabreros, avicultores, criadores de cerdos y caballos, apicultores… todos esos profesionales que cuidan de sus animales y que aparecen día sí y día también en otro programa de renombre de la parrilla de RTVE, Aquí la Tierra.

Puestos a manipular en modo sensiblero, mejor haría la tele de todos en emitir otra vez la película Babe el cerdito valiente. Con su famosa escena navideña del pato Fernando vociferando "la Navidad significa muerte, la Navidad significa muerte", después de que los granjeros renuncien a cocinar a Babe y decidan asar a la pata Roxana.

Aunque de poco importa, porque el receptor pasa olímpicamente de todo. A todo dice amén. Por eso, cuando se desinforma a la audiencia diciendo que hay epidemia de gripe porque la vacuna de este año no funciona bien con la actual variante K, al tiempo que se insiste en que se vacune todo aquel que no esté vacunado, los receptores estragados dicen amén.

Y por eso cuando se desinforma a la audiencia afirmando que el origen de la peste porcina está en un bocadillo de carne contaminada comido por el primer jabalí muerto, pero se incide en que no hay riesgo alguno de comer carne contaminada, los receptores muy hartos vuelven a decir amén.

Amén a lo que diga El escarabajo memo, y cada nuevo flautista de Hamelín.

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