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Opinión | Zamoreando

Zamora brilla

OPINIÓN | La Navidad, Semana Santa por sí misma y San Pedro son las grandes oportunidades de mostrar a todos, eso que decía antes, que Zamora está viva, que sólo necesita estos y otros empujones, para coger ritmo, luz y fantasía

Edades del Hombre de Zamora. EsperanZa.

Edades del Hombre de Zamora. EsperanZa. / José Luis Fernández / LZA

Ese brillo es consecuencia directa de Las Edades del Hombre en las que tanto empeño ha puesto don Fernando Valera, nuestro Obispo. Eventos de esa magnitud son necesarios para que Zamora no pierda más trenes. Hablo de cultura, de religión, de turismo, de tradiciones, de costumbres, de todo aquello que ensancha la "Z" inicial haciendo de Zamora una ciudad única. No alucino, no. Sólo que aquí no sabemos valorar lo que tenemos, no creemos en nosotros y en las posibilidades de nuestra ciudad. Siempre esperando ordeñar la ubre de las distintas administraciones, negándonos a nosotros mismos nuestras capacidades.

Y Zamora también brilla gracias al encendido navideño. Otro esfuerzo que, en este caso, hay que agradecer al concejal David Gago. Cada vez se iluminan más calles. Es la forma de que Zamora se encienda y nos contagie a todos, como así ocurrió el pasado viernes, el día del encendido oficial al que se sumó Caja Rural, sin cuyo concurso no sería igual. Flores de Pascua, luces, además LED, para no gastar más de lo debido y unas calles abarrotadas de público celebrando la luz, aunque la auténtica, se encenderá la noche del 24 de diciembre con la llegada del Niño Dios.

Zamora necesita estas manifestaciones de luz y color para que se note que está viva, que su corazón late con fuerza. La Navidad, Semana Santa por sí misma y San Pedro son las grandes oportunidades de mostrar a todos, eso que decía antes, que Zamora está viva, que sólo necesita estos y otros empujones, para coger ritmo, luz y fantasía. Esta última se resiste un poco hasta la llegada de la Cabalgaza y la otra oficial de Melchor, Gaspar y Baltasar, los auténticos Reyes Magos, embajadores de buena voluntad, los que instauraron el regalo como forma de celebración, gracias al oro, el incienso y la mirra que llevaron como presente al Redentor.

Habrá opiniones para todos los gustos, pero todo lo que sea celebración y algarabía, bienvenido es, si además, no falta el trabajo a los zamoranos. Zamora brilla. Es lo que tiene unir esfuerzos y voluntades. A los ciudadanos nos toca colaborar respetando el alumbrado y dejando aparcados los actos de vandalismo que ensombrecen y ensucian la ciudad. Una ciudad que brilla. n

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