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Opinión

¡Qué lástima…!

OPINIÓN | Prueba de lo enfrentados y divididos que estamos, o queremos estar, es el rifirrafe que se ha montado tras la celebración del juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz,

¡Qué lástima…!

¡Qué lástima…!

Mientras el Tribunal Supremo -TS-, como órgano superior jerárquico del Poder Judicial español, sigue intentando fortalecer el Estado de Derecho resistiendo los ataques que le lanza el Gobierno, la realidad es que el clima de división en que vive el país, por mor del empeño que llevan tiempo poniendo algunos en levantar muros que lo puedan romper, está haciendo mella en una población a la que no le queda más remedio que asistir con tristeza e indignación al enfrentamiento sin límites en que se ha instalado la clase política, lo que nos está haciendo perder toda esperanza de que aquello de "las dos Españas" se pueda olvidar.

Digo lo que digo porque es incomprensible que, cuando pronto se cumplirán cincuenta años de la puesta en marcha del régimen democrático que nos regalamos quienes tuvimos la suerte de vivir la Transición, buena parte de los que hoy tienen el deber de defenderlo estén empecinados en hacer que se reavive el odio entre hermanos que provocó el periodo más penoso de la historia reciente de nuestro país, la "Guerra Civil".

Mientas siga latente el guerracivilismo que sienten los que aún no han entendido, o no quieren entender lo que fue el espíritu de la Transición, esto no tendrá solución. Por eso, nada mejor que intentar ser sensatos e imitar a quienes hace casi cincuenta años supieron aparcar sus diferencias para poder dialogar y decidir que era mejor pasar página y trabajar en pos de la unidad.

Pero no, hoy algunos son tan "merluzos" que, lejos de intentar tender puentes que propicien una mejor comunicación, prefieren levantar muros para que la convivencia y el respeto a la diversidad se conviertan en logros imposibles de alcanzar ¿Por qué en lugar de sembrar tanto odio y rencor no sembramos un poco más de tolerancia, respeto y comprensión?

Prueba de lo enfrentados y divididos que estamos, o queremos estar, es el rifirrafe que se ha montado tras la celebración del juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y la publicación del fallo del tribunal que lo ha condenado por la comisión de un delito que ya media España parece entender que cometió, y la otra media que no. Y todo, por lo polarizada, mediatizada y dividida que está la población, como decía, por mor del encarnizado enfrentamiento que mantienen los que solo quieren ver las cosas de un color, y ello les lleva a ser incapaces de respetar la labor de la justicia.

Y si no, juzguen ustedes:

Los más cercanos al Gobierno, bien orquestados, como acostumbran, después de conocer el fallo, e incluso algunos antes, se apresuraron a decir cosas como éstas:

Pedro Sánchez, el presidente, cuando hace meses supo que en un informe de la UCO se hacía constar que el fiscal general había eliminado los mensajes y correos de su móvil el mismo día que fue imputado por el Supremo, y que cambió de teléfono una semana después de que se abriese la causa contra él, dijo: "se está acusando sin pruebas, y por lo tanto el fiscal general merece que los que le acusaron le pidan disculpas"… ¡Tiene huevos la cosa! Claro, no había pruebas porque las borró, so cínico…

Más adelante, mientras estaba teniendo lugar el juicio, de manera absolutamente osada, imprudente e indecente se atrevió a sentenciar: "el fiscal general es inocente", lo cual fue calificado por la mayor parte de las asociaciones de jueces, de fiscales y de colegios de abogados como una injerencia en la función de juzgar y un intento de presionar y deslegitimar a los tribunales, que son los únicos que tienen las competencias de emitir fallos y sentencias...

Y, una vez conoció el fallo del tribunal, Sánchez apostilló: "Hay que proteger la soberanía popular (que no existe como tal), y la democracia frente a aquellos que se creen con la prerrogativa de tutelarla o de amordazarla"… Típicas palabras de quien solo habla para su galería.

Oscar López, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, a la vez que secretario general del PSOE de Madrid y próximo candidato socialista a la presidencia de la Comunidad que hoy gobierna la señora Díaz Ayuso, tras conocer el fallo, entre otras muchas cosas ha dicho:"estoy desolado y harto de ver a jueces que no defienden la justicia"… "el fallo es injusto"… "pondremos en marcha los mecanismos que sean pertinentes para ir contra él… porque no nos pueden pedir que nos chupemos el dedo"… Menudo pájaro, el señor López; tanto o más que el otro López, don Patxi, del que solo voy a decir que: no es más tonto porque no se entrena.

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y líder de Sumar ha afirmado que: "es una resolución judicial sin pruebas que va contra el Gobierno". Ésta, que ni entrenando puede mejorar, ahora está llamando a la movilización, sin darse cuenta de que ya no tiene ningún poder de convocatoria porque la mayoría de los seguidores que tenía la han abandonado por lerda y por presuntuosa.

Y si los de la izquierda se han puesto a vociferar tras conocer el famoso fallo, porque lo que esperaban, o mejor dicho, lo que deseaban era que el TS hubiera encontrado a Álvaro García Ortiz inocente del delito por el que había sido investigado, imputado y sometido a juicio oral, los que lo denunciaron por suponer que era culpable de haber revelado datos secretos de Alberto González Amador (pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid), se han mostrado eufóricos con el fallo al considerar que se ha hecho justicia. No obstante, habrá que esperar a que salga la sentencia y a que, caso de que se presenten los recursos que sean pertinentes contra la misma, éstos se vayan resolviendo.

El primer recurso que podría presentar don Álvaro es el incidente de nulidad ante la Sala de lo Penal, que seguramente, como suele ser habitual, no prosperaría porque es la misma sala del Supremo que lo juzgó la que lo tendría que resolver. Con posterioridad podría presentar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional -TC- que, al ser éste de mayoría progresista, podría prosperar…lo cual aguaría la fiesta a los que ya están cantando victoria. ¿Puede que haya sido por esto por lo que Pedro Sánchez ha dicho Pedro: "el tiempo pondrá a cada uno en su sitio"?... ¡Ojalá sea así!

Aunque tengamos que dejar pasar el tiempo para que los que se tienen que pronunciar se pronuncien, lo que a un servidor le inspira el hecho singular de que hasta en la justicia haya progresistas y conservadores que se puedan dejar llevar, en cierto modo, por sus ideologías, es un sentimiento de lástima que no puedo evitar porque: es de "primaria" saber que para ser imparcial, o al menos parecerlo, lo primero que se tiene que ser es independiente, y si se me apura liberal, quiero decir, ni de izquierdas ni de derechas…

¡País! n

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