Opinión | Identidades zamoranas
Saber siempre suele ser bueno
OPINIÓN | "Y nuestras generaciones llegábamos a los institutos, colegios o seminarios con la ilusión y el empeño de no defraudar a nuestros padres y estudiábamos día y noche. Había tres modalidades bachillerato"

Aula del Museo Pedagógico de Zamora. / Alba Prieto / LZA
Se trata de saber lo posible. Porque pretender saber de todo y siempre es imposible. Nadie sabe todo, ni de sus propias familias o de sus localidades. Decían los sabios de los pueblos que cada cual cuenta la feria según le va en ella. Y los historiadores no se pueden librar de esta limitación, tampoco los informadores, incluido el que firma este artículo, menos aún los políticos. Estamos obligados a recurrir a múltiples fuentes fiables, si pretendemos tener una visión más o menos aproximativa de lo que acontece en el mundo, en España, en la provincia o en nuestro pueblo. Digo esto porque ahora estamos en unos tiempos en los que se pretende hacernos creer que nos dicen todo de estos 50 años de democracia y de los 36 de lo que llaman dictadura. RTVE ha puesto en circulación un QUIZ FranquiZmo sobre lo que pasó en España entre 1939 y 1975. En mi experiencia de docente en todos los niveles he constatado que tampoco interesaba mucho a los estudiantes. Sin ánimo de ofender a nadie, ni pretender agotar la cuestión, me permito escribirla reflexión siguiente.
España quedó destruida moral, económicamente, en todos los sentidos. Escuché que lo más atroz es tener que matar y ver morir. Y de eso se alimentó demasiado tiempo las dos Españas. Y la mayoría sin comerlo, ni beberlo, ni quererlo, obligados por jefes en los dos bandos. Nuestros abuelos y padres, retornados a sus campos, pueblos y ciudades, se esforzaron lo indecible por trabajar en lo que sabían y podían para sacar el sustento para la familia y sin meterse ni faltar a nadie. Y nuestras abuelas y madres se esforzaban por cocinar con lo que tenían para alimentar a sus hijos y maridos. Y las señoritas de sección femenina con sus cátedras, recuperaban costumbres, canciones, trajes y tradiciones y las enseñaban y ayudaban en lo que podían y gratis. Nada de sumisas en todo y con la pata quebrada atadas a la mesa. Eran mujeres valientes, luchadoras que junto con sus maridos se sacrificaban lo indecible para dar un mejor futuro a sus hijos, a nosotros.
Y nuestras generaciones llegábamos a los institutos, colegios o seminarios con la ilusión y el empeño de no defraudar a nuestros padres y estudiábamos día y noche. Había tres modalidades bachillerato. General de seis cursos, dos especialidades ciencias y letras. Laboral de 7 cursos y tres modalidades, radicados en localidades pequeñas en el mundo rural y uno de humanidades en los seminarios de 8 cursos. Dos reválidas de una semana cada una muy duras duraban una semana y los tribunales eran de otros institutos diferentes al tuyo. y un preuniversitario muy duro A los mejores estudiantes se les premiaba con becas y campamentos para todos, sin adoctrinamientos. Y qué universidades laborales, la de Zamora un ejemplo. Centros de formación excelentes No pocos de aquellos buenos estudiantes formaron los primeros parlamentos y gobiernos en la democracia, inscritos en todos los partidos posibles y siempre con un talento y talante de trabajo y honestidad. Y en el campo de la construcción alcaldes, sindicatos verticales y gobierno de la nación construyeron barrios enteros en ciudades y pueblos de viviendas protegidas y casas baratas a bajos precios. Ahora el gobierno decreta que se quiten la placas de quienes las subvencionaron. En cada pueblo los ayuntamientos prepararon nuevas escuelas, casas para maestros, que daban clase por las noches a los adultos y sin cobrar nada, secretarios, médicos, curas, funcionarios. Las obras en calles y caminos, se hacían por prestación personal. Nada de subvenciones, no había dinero. Digamos que la conciencia colectiva era que había que levantar al país como fuera. Surgieron los trasvases Tajo- Segura, pantanos por doquier, como el de Almendra que permitió modernizar Sayago y parte de Salamanca . A todos llegaba el agua corriente. Sayagua fue una obra costosa, difícil y valiosa. Y se hizo. 160 pueblos nuevos de colonización, el teléfono llegó a todos los pueblos, los planes de regadío y no solo en Extremadura y un largo etc. Nuestra emigración a Europa constituyó un modelo de organización en comparación con lo que vemos actualmente y nuestros emigrantes a Europa fueron un ejemplo de laboriosidad y ahorro. Volvieron, ayudaron a sus familias, trajeron innovación, nuevas ideas y dinero. Emprendedores.
No todo fue malo. Había aprovechados como en todas partes y en todos los tiempos, pero responsabilidad, esfuerzo, trabajo y honradez brillaron también en estos tiempos.
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