Opinión | Zamoreando
Me quedo con los huevos
OPINIÓN | "Nada de fruslerías, de libros, que los tengo todos porque soy una lectora empedernida, de perfumes o de pañuelos porque de todo eso, gracias a Dios, voy bien servida. Sólo anhelo la proteína del huevo, y la vitamina E, poderoso antioxidante liposoluble que contiene el aceite de oliva virgen extra"

Puesto especializado en venta de huevos en el Mercado del Ninot de Barcelona. / / MANU MITRU
Estamos en tiempo de comidas y cenas navideñas. Más comidas que cenas desde que hemos descubierto que cenar más allá de las ocho de la tarde no es bueno para la salud. Me da mucha pena que la Navidad se quede reducida a eso, a compartir el pan y el vino con los que hacer mejor el camino en banquetes de compañeros de trabajo, amigos o familiares. Aunque estos últimos se reservan para los días centrales de la Navidad, la del hogar que todavía es posible a pesar de las ausencias o precisamente por eso.
En estos días vuelve un amigo que creía perdido: el amigo invisible que, por lo que veo, no es tan etéreo como pudiera pensarse. Lo digo, porque no han sido pocos los amigos que me han propuesto "jugar" y haciendo un poquito de trampa me han dicho: "¿qué te haría ilusión, Carmen?" No me lo he pensado dos veces, a todos y cada uno les he respondido lo mismo. Una docena de huevos o una botella de aceite de oliva virgen extra. Nada de fruslerías, de libros, que los tengo todos porque soy una lectora empedernida, de perfumes o de pañuelos porque de todo eso, gracias a Dios, voy bien servida. Sólo anhelo la proteína del huevo, y la vitamina E, poderoso antioxidante liposoluble que contiene el aceite de oliva virgen extra.
Ignoro qué harán al final los amigos invisibles que me han preguntado, pero si me regalan huevos y aceite me sentiré tremendamente gratificada. A día de hoy constituyen un magnífico regalo dado el precio de mercado de ambos productos. Bueno, no quiero ser tan selecta, si alguno de ellos se decanta por un buen jamón, ya cortado en lonchas para así evitar el ‘jamonicidio’ que cometo cuando tengo uno en el jamonero, pues, qué quiere que le diga, servidora, feliz.
Me parece muy lindo que vuelvan los amigos invisibles y si se hacen visibles, mejor que mejor, pero que dejen las bobadicas habituales para otras ocasiones y se centren en los huevos. Hay que ver lo que han resuelto los huevos a lo largo de la historia de la humanidad. No en vano, el huevo es uno de los alimentos más antiguos y versátiles que existen desde tiempos prehistóricos.
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