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Opinión | Zamoreando

A todo trapo

OPINIÓN | No pongo en duda que haya gente que realmente lo necesita, pero sí pongo en duda la coherencia de quienes, sin necesidad real, se benefician de ella

Un banco de alimentos de la Cruz Roja.

Un banco de alimentos de la Cruz Roja. / Áxel Álvarez

La economía de los españoles no va bien. Las clases medias se resienten y las colas del hambre aumentan. Siempre hay que dar gracias a Cáritas y al Banco de Alimentos, junto con alguna que otra organización más pequeñita, por el esfuerzo que realizan para impedir la mordida del hambre entre los más vulnerables. Hay que incluir a los que gozan de un puesto de trabajo pero el sueldo no es suficiente para paliar las necesidades que son tantas, con los precios disparados.

El problema de estas colas es el abuso y descontrol en el reparto de comida solidaria. Abuso y descontrol que dos organizaciones magníficas como son Cáritas y el Banco de Alimentos deberían tratar de atajar. Y no hablo tanto de Zamora como del resto de España, fundamentalmente Madrid y otras grandes capitales. No puede ser que los que acuden al reparto de alimentos en coches de gran cilindrada, con teléfonos móviles de última generación y joyas de las buenas, carguen hasta los topes los maleteros de sus vehículos y los realmente vulnerables, puede que incluso se queden sin poder acceder al pan suyo de la caridad.

No es una "fake", es la constatación que parte de miles de denuncias de las que ya se han hecho eco distintos medios de comunicación nacionales. Descontrol y despilfarro. Y eso es vergonzoso. Lo que voy a contar lo he presenciado yo. No sé si se llaman vales o bonos los que se entregan para realizar compras de alimentos ni quien es la organización emisora. Lo que no se puede consentir es que una persona, pongamos que madre de familia, los acumule, para meterse en la mejor jamonería de Zamora y llevarse la flor y nata de los ibéricos de todo tipo, de los quesos, de las carnes y de todos lo que las buenas firmas zamoranas ofertan. Y, además, lo haga con alarde. Nada de lentejas y garbanzos, jamón y lomo ibéricos. Pues claro que quiero que también tengan la oportunidad de poder consumir ibéricos pero no en cantidades que servirían para dar de comer a un regimiento. Ahí lo dejo.

No pongo en duda que haya gente que realmente lo necesita, pero sí pongo en duda la coherencia de quienes, sin necesidad real, se benefician de ella y de quienes no ejercen el debido control con el dinero procedente de la solidaridad de los demás.

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