Opinión
La ley del péndulo
OPINIÓN | Para poder seguir su movimiento, es necesario girar la vista de manera similar a cuando se está viendo en directo un partido de tenis

La ley del péndulo
Para poder seguir su movimiento, es necesario girar la vista de manera similar a cuando se está viendo en directo un partido de tenis. El péndulo se mueve describiendo un movimiento armónico, de derecha a izquierda o de izquierda a derecha: depende de donde consideremos su origen. Oscilará, más o menos, en función de su longitud, no teniendo nada que ver el hecho de que penda de él más o menos masa. Así que su trayectoria será mayor o menor en función de dicha longitud. Esas consideraciones y unas pocas más forman parte de la ley del péndulo. Aunque lo principal quizás sea saber que cuanto mayor sea su longitud más grande será su periodo, o sea, el tiempo que emplea en hacer una oscilación completa: ir de izquierda a derecha y otra vez a la izquierda. Hablamos del péndulo simple.
De la misma manera, nuestras oscilaciones políticas e ideas filosóficas también se encuentran vinculadas a un determinado periodo de tiempo, que se ve modificado en función de la fortaleza de nuestras convicciones. Cuanto mayor sea nuestra convicción mayor será el tiempo necesario para poder modificarla o, en su caso, cambiarla. Son las convicciones el freno que impide que sea algo común pasar repentinamente del todo a la nada, aunque en algunos casos pudiera parecer algo diferente. Y es que no puede considerarse como normal cambiar de la noche al día, o viceversa, sin haber pasado por el crepúsculo o por la aurora.
Pero siempre hay excepciones. Basta analizar dos casos conocidos para demostrarlo. Jorge Verstrynge, secretario general de Alianza Popular(Antecesora del Partido Popular) con el tiempo pasó a militar en el PSOE, y más tarde en Podemos. Mayor cambio de ideología parecería imposible. Pero no es así. De hecho, otro personaje popular, en este caso un periodista, de nombre Federico Jiménez Losantos pasó de militar en la Organización Comunista de España (Bandera Roja) de signo maoísta, a defender al PSUC y a varios partidos regionales del PSOE, para terminar desembocando en la extrema derecha o en algo parecido. Mayor trayectoria del péndulo de estos personajes resultaría difícil de superar.
Si fuéramos capaces de hacer un número infinito de fotografías a una determinada persona a lo largo del tiempo, veríamos plasmados un montón de barridos a derecha e izquierda, dependiendo del momento que se tratara, ya que el ser humano se encuentra en continuo movimiento. También su línea de pensamiento. O sea, volveríamos a lo del partido de tenis o al péndulo. Unas veces se encontraría a un lado y un tiempo después en el contrario, o al menos en una posición diferente.
El péndulo en la vida es algo que se hace tan presente como el oxígeno. De hecho, lo utilizaron científicos como Galileo, para medir el tiempo, o Foucault, para demostrar la rotación de la Tierra. No hay día en que no veamos o sintamos en nuestro cuerpo o en nuestra mente sus efectos. Sin ir más lejos, hace unos días, una señora calificó a los seguidores de VOX de señoritos. En un primer momento podría haberse pensado que quien así se expresaba fuera una dirigente de Podemos, pero, ¡oh sorpresa! Se trataba de la señora Ayuso, a la sazón presidenta de la Comunidad de Madrid (PP). Hasta ese momento, todo el mundo pensaba que PP y VOX gozaban de una fraternal relación, plasmada en múltiples abrazos políticos. Pero la acción inexorable del péndulo debió hacer su efecto: unos cuantos movimientos, a derecha e izquierda, debieron bastar para provocar tan teatral transformación. Y es que existe la posibilidad de que alguien que sepa manejar un péndulo puede ser capaz de hipnotizar a un tercero.
Hace dos años, el líder de Podemos se quejó amargamente del escrache que estaba sufriendo a la puerta de su casa por parte de un nutrido grupo de militantes de las derechas. Ese mismo líder, en 2018, ante una acción similar a la puerta del domicilio de la entonces vicepresidenta del Gobierno del PP, había considerado que "esas cosas" entraban en el sueldo. Similares acciones, opuestas conclusiones. De derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Una vez más, el "péndulo" ha debido moverse con una amplitud considerable.
La ley del péndulo, aquella que dice que "el periodo es igual a dos “pí”, multiplicado por la raíz cuadrada de la longitud, dividida por la aceleración de la gravedad", da para mucho. También para ayudar a expresar de una manera menos grosera aquello de "me la trae floja" o "me importa un carajo", como podría ser ahora el caso.
Suscríbete para seguir leyendo
- El abogado con ictus que denunció al juez ante el CGPJ baraja nuevas acciones para defender sus derechos profesionales
- El juez de Zamora denunciado al CGPJ se negó a aplazar un juicio a otro abogado hospitalizado con ictus
- A-11 en Zamora: La variante de Alcañices expropia 125 hectáreas
- El programa de siembra de campos de ensayo de Cobadu llega a Villamayor de Campos
- Suma y sigue en la oleada de robos en pueblos de Zamora: colegios y residencias de La Raya alistana
- El ministro Puente se entera ahora de que Zamora está a una hora en tren de Madrid
- Óscar Cano, tras la victoria del Zamora CF ante el Cacereño: 'Nuestra puesta en escena ha sido muy buena
- Tierra del Vino registra 11 robos en 15 días: 'Nos sentimos impotentes
