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Opinión | Zamoreando

El Obispado

OPINIÓN | Los resentidos son mala gente. Zamora, gracias a su obispo y al clero, tiene garantizada la misión pastoral y espiritual

El obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez.

El obispo de Zamora, Fernando Valera Sánchez.

Recuerdo como si fuera ayer, la entrevista de una hora que, tras su nombramiento como Obispo de Zamora, me concedió monseñor Uriarte para Radio Nacional de España. Entrevista muy trabajada porque previamente tuve que iniciar contactos con el Obispado de Bilbao, donde don Juan María era por aquel entonces Obispo Auxiliar, y donde conocí lo que en realidad es un Obispado. Nada que ver con mi idea original. Cierto que el desconocimiento no es un eximente y, para más inri, nos hace pecar de imprudentes.

Un Obispado, en Bilbao, en Zamora y en cualquier otra diócesis, es una entidad administrativa con personalidad jurídica que sirve a un propósito religioso y social y no a un fin con ánimo de lucro. Eso me hizo ver no con otros ojos, pero sí con una mirada más amplia lo que en realidad es un Obispado. El propósito religioso se da por descontado, el social se lleva por delante muchos de los recursos de la Iglesia. Hay que saber administrarlos, hay que pagar nóminas, ¡a ver de qué viven los sacerdotes y otros trabajadores de la Iglesia!, y solventar todos los problemas, también económicos, que se presentan en el día a día. La tarea de los ecónomos no es fácil. Si son despiertos de mente invierten y los beneficios se emplean para todas y cada una de las necesidades de la diócesis, que no son pocas. La inversión es fundamental. La obtención de beneficios ayuda para ayudar a los que más lo necesitan.

Por eso no entiendo que haya mentes tan estrechas, tan retorcidas, puede que vacías, capaces de lanzar ataques sin fundamento, la Inteligencia Artificial también falla, o al dictado que es peor todavía porque detrás hay un cerebrito enfermo de resentimiento. Los resentidos son mala gente. Zamora, gracias a su Obispo y al clero, tiene garantizada la misión pastoral y espiritual. Pero no es menos cierto que eso no le exime de tener que cumplir con obligaciones contables y fiscales. Pero eso no se cuenta, las mentes torticeras no se ajustan ni a la ley ni a la razón.

Ya lo dejó dicho Baltasar Gracián en su "Oráculo Manual y Arte de Prudencia", de absoluta practicidad en nuestros días: "Algunos obran y luego piensan, otros, ni antes ni Los resentidos son mala gente. Zamora, gracias a su Obispo y al clero, tiene garantizada la misión pastoral y espiritualdespués". Es lo que tiene la falta de juicio y autoconciencia. Pues sepan que "toda la vida ha de ser pensar para acertar el rumbo".

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