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Opinión

Pedro Bécares de Lera

La longevidad. "Vivir más, vivir mejor"

Creo que hay que estimular el ahorro privado y, para ello, cada persona conoce sus posibilidades y preferencias, pero es conveniente ir haciendo hucha, para evitar males futuros.

CARTAS

CARTAS

En el devenir diario, solemos escuchar, con frecuencia, el deseo de muchas personas de pasar al estado de jubilados, ello a mi humilde juicio requiere, entre otros muchos requisitos legales, en primer lugar, una preparación mental importante para no incurrir en depresión, al no saber emplear el tiempo libre y, en segundo lugar, disponer de medios económicos que nos vayan a permitir llevar una vida digna. Esto es, que no imperen las privaciones, lo que no olvidemos, requiere o al menos es conveniente, una planificación, desde el momento inicial de acceso al mundo laboral.

Considero de especial interés la formación en la llamada cultura financiera desde la enseñanza primaria, pues, al paso que van los acontecimientos sociales y económicos, léase la inflación; es muy conveniente planificar el ahorro y la inversión de cara a la futura jubilación que, no olvidemos, llegar llega, si Dios nos da salud.

La jubilación es, no lo olvidemos, una nueva forma de vivir y para ello hay que prepararse bien, tanto a nivel mental como a nivel económico, que nos permita vivir bien la jubilación, de la mejor forma deseada.

El concepto del Estado pesebre hemos de tomarlo con pinzas, toda vez que el gasto en pensiones, como podemos leer en la prensa diaria, sigue en aumento y financiado por transferencias del Estado que, a comienzos del mes pasado, (octubre) según he leído recientemente, superaba los 40.000 millones de euros. Tomen nota.

Estimo oportuno que hemos de abordar, tanto a nivel personal como empresarial, vía convenios colectivos, un plan complementario que nos proporcione, en su momento, unos ingresos mensuales que, añadidos a la pensión pública, nos permita tener un nivel de vida digno.

Creo que hay que estimular el ahorro privado y, para ello, cada persona conoce sus posibilidades y preferencias, pero es conveniente ir haciendo hucha, para evitar males futuros, pues, cuando se llega a la edad de jubilación, los ingresos por la vía del trabajo, de la clase que sea, cesan y si no hemos sido previsores y hemos encomendado todo al percibo de una pensión pública, podemos sufrir alguna decepción.

Es una percepción particular, queridos lectores, pero espero y deseo sirva de advertencia para que algunos o muchos de ustedes, especialmente los más jóvenes, reflexionen y programen su futuro.

Concluyo con la conocida frase: "No te pase lo que al calderero que se le alargó la vida y se le acabo el dinero".

Cuestión de ingresos y gastos...

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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