Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Once meses de silencio: la parálisis del Consejo Escolar Municipal de Zamora

OPINIÓN | El órgano que debía ser cauce de participación de familias, representantes de centros escolares, organizaciones sindicales de ámbito educativo y grupos municipales se ha convertido en símbolo de abandono institucional

Actividad escolar.

Actividad escolar. / Víctor Garrido

Once meses de inactividad. Once meses sin convocatorias, sin deliberaciones, sin informes ni propuestas. Once meses en los que el Consejo Escolar Municipal de Zamora ha permanecido mudo, incumpliendo su propio reglamento y dejando a la comunidad educativa sin voz en los asuntos que competen a la administración local.

El órgano que debía ser cauce de participación de familias, representantes de centros escolares, organizaciones sindicales de ámbito educativo y grupos municipales se ha convertido en símbolo de abandono institucional. El reglamento exige al menos cuatro reuniones anuales; la realidad es que solo se ha convocado en diciembre de 2024 y noviembre de 2025, sin aportarse las memorias previstas. No es la falta de compromiso de los consejeros lo que explica la parálisis, sino la ausencia de rigor de la presidencia, ostentada por el PSOE.

Once meses que han vaciado de contenido un espacio de gobernanza compartida, bloqueando la planificación, impidiendo diagnosticar necesidades y erosionando la confianza ciudadana. La política educativa municipal se ha transformado en un ejercicio unilateral, sin diagnóstico ni debate, debilitando un instrumento de democracia local.

Once meses que proyectan la imagen de un Ayuntamiento instalado en la inercia, cómodo en el silencio y desentendido de los canales de participación. ¿Cómo puede haber eficacia si no hay estructura ni espacios de diálogo vivo? Cuando esos espacios se cierran, la ciudadanía queda relegada a ser mera espectadora de un proceso que debería tenerla como protagonista, debilitando el vínculo esencial entre instituciones y ciudadanos.

Once meses de renuncia a la transparencia, a la rendición de cuentas y a la escucha activa. Once meses que han convertido el Consejo Escolar Municipal en un órgano inane, irrelevante, que ha quedado reducido a una simple formalidad administrativa que impide sus funciones reales; las de identificar necesidades, coordinar recursos o evaluar acciones educativas en el ámbito local.

En definitiva, once meses que ponen en riesgo lo esencial: la educación como base de igualdad, cohesión social y desarrollo colectivo. Este silencio prolongado no es un simple lapso temporal; es la evidencia de una participación negada, de un debate ausente y de un instrumento ciudadano desactivado.

Como miembro del Consejo Escolar Municipal y docente, no puedo aceptar que se relegue a la irrelevancia un órgano concebido para dar voz a nuestra comunidad educativa.

Exijo que se convoque, que se escuche y que se cumpla con el compromiso adquirido ante la ciudadanía, porque la educación de nuestros jóvenes no admite más demoras ni silencios.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents