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Opinión | Escalera hacia el cielo

A guerra acabada, todos somos generales

OPINIÓN | “Si mi vida dependiera de una orden del Mañueco valenciano o del resto de Mazones patrios, haría caso a Thoreau y a Arendt: desobedecería civilmente para sobrevivir”

03/11/2025 El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, durante una declaración institucional, en el Palau de la Generalitat, a 3 de noviembre de 2025, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Durante su comparecencia, Mazón ha anunciado su dimisión como presidente de la Generalitat. POLITICA Rober Solsona - Europa Press

03/11/2025 El presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, durante una declaración institucional, en el Palau de la Generalitat, a 3 de noviembre de 2025, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). Durante su comparecencia, Mazón ha anunciado su dimisión como presidente de la Generalitat. POLITICA Rober Solsona - Europa Press / Rober Solsona - Europa Press / Europa Press

Vivimos en una realidad harto compleja. Un mundo tela de intrincado, en el que hay que manejar sabiduría a punta pala para ser capaz de discernir que en noviembre se comen los buñuelos ataviado con el jersey a rayas de Freddy Krueger y en diciembre los turrones con el gorro de Santa Klaus puesto.

Una realidad enrevesada e inextricable, sólo fácil de entender para cráneos privilegiados. Como el del emperador de Shein, que se dedica a vender muñecas sexuales con apariencia de niñas, osito de peluche incluido, para pederastas. O el del amo de Amazon, que como siga así acabará despidiéndose a sí mismo.

Un mundo tremendamente embrollado y difícil de entender, en el que un jefe de Estado se zumba a una estrella del porno y un príncipe sajón hace lo propio con una rapaza de diecisiete años. Pues resulta, que, en este mundo tan complicado, que no se puede explicar ni con la simplista filosofía de Marx ni con el negocio chocolatinero de Mars, la Fiscalía de CyL ha decidido abrir diligencias contra Mañueco y Quiñones porque ve indicios de culpabilidad en ambos por los incendios de agosto.

Al mismo tiempo que ha tenido que dimitir Mazón, el Mañueco valenciano.

Mientras que Juanma Bonilla, el Mañueco andaluz, busca desesperadamente contratar radiólogos que dulcifiquen la terrible situación de esas miles de mujeres mamografiadas en su momento y no diagnosticadas a tiempo. Pero como son para la Seguridad Social, no para el grupo Quirón, pretende pagarles cuatro perras chicas. Por eso busca, rebusca y no encuentra.

Sólo soy una humilde pastora de ovejas, sin aspiración alguna de optar al Premio Nacional de Ensayo. Mucho menos con el objetivo de ser condescendiente y maternalista con aquellos que tienen en su mano la capacidad de, no de devolvernos a los gloriosos tiempos de La Mesta, pero sí al menos la de no arruinarnos la vida a los que queremos preservar el noble oficio del pastoreo sin caer en el pozo del autónomo precario.

Repito, sólo soy una humilde pastora de ovejas que se limita a desentrañar esta reliada y confusa realidad, en la que parece ser que el Mañueco valenciano atentaba contra el sexto mandamiento o se cambiaba de vestuario a lo Beyoncé, antes de acudir al CECOPI, ese centro de coordinación de pifostios que se han inventado, mientras la madre de todas las danas arrasaba la región.

Insisto, sólo soy una humilde pastora de ovejas, con más tiempo de silencio que Luis Martín-Santos, que acostumbra a enfrentarse a todo problemón que se presenta irresoluble transformándolo en problemillas fácilmente abordables. No es ninguna táctica novedosa. Se llama reduccionismo metodológico y los profesionales de la ayuda psicológica ofrecen el mismo consejo cobrando una pasta por ello.

Sigo insistiendo, sólo soy una humilde pastora de ovejas, sin apenas conocimientos de derecho, que no puede ni quiere ejercer de abogado del diablo. Pero que, a juzgar por los datos, los hechos y las infinitas opiniones vertidas sobre el tema, deduce que, por mucho que Mazón junto con el resto de Mazones hubiera estado haciendo guardia desde el día anterior en el puesto de mando avanzado, la base de operaciones avanzada, el centro de coordinación operativa integrado o cómo carallo les venga en gana denominarlo, la monumental riada hubiera sido igual de dañina y mortífera.

A menos que la identidad secreta de Superman no sea la de Clark Kent.

No, Mazón no es un superhéroe. Tampoco un supervillano. Si algo han demostrado los acontecimientos durante el año posterior a la catástrofe, es que ese pobre desgraciao es un líder político, uno cualquiera, otro más, al que bajo ningún concepto habría que hacer caso. Si mi vida dependiera de la orden del Mañueco valenciano o del resto de Mazones patrios, haría caso a los filósofos Henry David Thoreau y Hannah Arendt: desobedecería civilmente para sobrevivir.

No, Mazón no hubiera podido salvar a los valencianos del desastre. Como tampoco el que venga después de Mazón logrará salvar a los valencianos de la próxima gota fría, dana o cómo se llame ahora. Porque las trágicas consecuencias de las inundaciones son consecuencia de años y más años de nefastas políticas nacionales y regionales basadas en construir por encima de nuestras posibilidades.

Y me remito al famoso mapa del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos que demuestra que media España está construida donde no debe: A pie de playa, en ladera de volcán, barranco, zona inundable, lecho seco de río… Un mapa que al principio de la tragedia salía hasta en El Día del Señor y que ahora se silencia. Por lo que sea.

O porque en los años sesenta, los Mazones y Mañuecos del franquismo descubrieron la gallina de los huevos de oro del ladrillo, la recalificación de terrenos, más los sabrosones impuestos por comprar, vender y dejar en herencia cualquier chabolo. Y porque los Mazones y Mañuecos del postfranquismo no han parado desde entonces de construir.

A guerra acabada, todos somos generales. Generales que hablan de la dana como si fuera la excepción, no la regla. Y el pueblo soberano de España tampoco ayuda. Buen conocedor de que sus dirigentes sólo valen para ir a bares de señoritas, comer en El Ventorro, aparecer en los papeles de Panamá y poco más, se dedica a ir por libre y a infringir cualquier dictamen. Incluso los sujetos a la razón y al sentido común.

Por eso en plena pandemia, con cientos de bolsas para cadáveres saturando hospitales, morgues y el palacio de Cristal, médicos y militares muertos de miedo y cuidadores llorando incapaces de soportar la presión de regresar a casa y poder contagiar a la familia, había quien salía a la calle a pasear un perrito de peluche.

Por eso, con ES-Alert o sin ES-Alert, hay españoles que son engullidos por el mar embravecido sólo por hacerse una foto saltándose la línea de seguridad delimitada por la autoridad. Por eso el GREIM no para de rescatar incautos en la montaña. Y por eso la gran nevada de este año volverá a saturar todas las vías de acceso a la capital del Reino. Al tiempo.

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