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Opinión

La educación de Castilla y León frente al espejo

"Urge conectar la política a la realidad y aumentar las partidas destinadas al mantenimiento ordinario de los institutos públicos de Castilla y León"

Alumnos de la Escuela de Arte de Zamora, durante la conferencia de Álex Sanz.

Alumnos de la Escuela de Arte de Zamora, durante la conferencia de Álex Sanz. / R. R.

Acabó el curso y, tras un verano desastroso para nuestra tierra, se inició uno nuevo y las aulas volvieron a llenarse. Septiembre es siempre ocasión de revisar, de arrancar con energías renovadas, de impulsar nuevos proyectos que nos hagan mejorar. El curso se inició en Castilla y León con un no-anuncio electoral que vino a ratificar lo que ya intuíamos: el gobierno de la Junta entraba en campaña. Si en la gestión de los incendios ni Mañueco ni su atrincherado consejero han hecho el más mínimo propósito de enmienda, la política educativa continúa también instalada en la autocomplacencia.

La consejera de educación, Rocío Lucas, presume habitualmente de gestionar la mejor educación de España y una de las mejores del mundo. La consejera se agarra a los resultados del informe PISA, que en efecto son buenos, para instalarse en el inmovilismo y en la falta de diálogo. "Los centros escolares funcionan porque siempre hay gente que hace más de lo que debería hacer por contrato", me comentaba un amigo profesor hace pocos días. Y esa es la realidad: la educación de Castilla y León sale adelante, a pesar de la Junta. O dicho de otra forma: la educación de Castilla y León sale adelante gracias al esfuerzo extra de las familias, docentes y resto de personal.

El conformismo político paraliza e impide cumplir el mandato de Marco Aurelio: "actúa mientras puedas, mientras tengas tiempo". En contraste con el lema "Castilla y León, líder en Educación" que abandera la Junta, el espejo nos devuelve la imagen de un modelo cuarteado con ausencia de interés en mejorar, instalado en el no continuo a cuantas propuestas de mejora se han ido presentando.

Hay mucho de mérito ajeno y demasiado de inercia política. Castilla y León puede y debe aspirar a más. Porque solo quien se atreve a mirarse de frente en el espejo puede seguir creciendo

Urge dejar la política de mínimos y apostar por la educación pública y gratuita. PP y Vox rechazaron en las Cortes de Castilla y León la propuesta para implantar la gratuidad de la primera matrícula universitaria. Si de comparar se trata, basta dirigir la mirada a Asturias, cuyo gobierno extenderá la gratuidad universitaria al resto de cursos para el próximo año vinculándola a unos criterios de rendimiento académico. Y no es un caso único, también Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura o Galicia.

Urge priorizar la escuela pública porque es la que llega al medio rural. Hay que implantar ciclos de Formación Profesional en centros públicos ligados a la realidad económica de cada comarca y reconocer el derecho al transporte escolar gratuito a los estudiantes de FP de grado medio. Zamora y Palencia son las dos únicas provincias sin Centros Integrados de FP en el medio rural.

Urge escuchar a familias y expertos y replantear el modelo de los comedores escolares, sustituyendo las denominadas "líneas frías" por cocinas con personal y alimentos de proximidad allí donde sea posible. También para consensuar un calendario escolar que, compatibilizando las tradiciones de nuestro territorio, sea confeccionado con criterios pedagógicos.

Urge mejorar la gestión del personal docente. Garantizar que el curso se inicie con las plantillas completas y que las sustituciones se cubran a la mayor brevedad. Otra comparación: que los sexenios sean compatibles con la carrera profesional, como ya hacen otras comunidades.

Urge conectar la política a la realidad y aumentar las partidas destinadas al mantenimiento ordinario de los institutos públicos de Castilla y León y descargar a los secretarios y secretarias del papel de recortar presupuestos cada vez más mermados.

Urge el eterno Conservatorio de Zamora y urge apearse de la autocomplacencia y el autobombo y mirarse en el espejo que devuelve la realidad sin filtros. La imagen que ese espejo proyecta no es tan buena como nos quieren hacer creer. Hay mucho de mérito ajeno y demasiado de inercia política. Castilla y León puede y debe aspirar a más. Porque solo quien se atreve a mirarse de frente en el espejo puede seguir creciendo.

Profesor de Secundaria

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