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Opinión

La escoba que recoge nuestra vergüenza

"Con las fiestas patronales a la vuelta de la esquina, quiero dar las gracias a todos los ciudadanos y ciudadanas que sí colaboran y actúan con respeto. Y, muy especialmente, a las y los trabajadores de limpieza viaria"

Un trabajador de limpieza en una calle de Toro.

Un trabajador de limpieza en una calle de Toro.

Las operarias y operarios de limpieza viaria junto con los conductores realizan un trabajo esencial, pero rara vez se les reconoce. Lo que sí abunda, en cambio, son los juicios y las críticas cuando las calles están sucias. Como concejala de limpieza, me indigna que se les señale como culpables. El problema no está en su trabajo, que tienen mucho, sino en nuestra falta de responsabilidad y civismo.

¿Quién no ha escuchado la frase “no es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia”? Se confunde qué significa que alguien "mantenga limpia" una ciudad. No es lo mismo mantener limpio que recoger constantemente lo que otros tiran deliberadamente al suelo o colocan de forma incorrecta en papeleras y contenedores. No es el servicio de limpieza el que ensucia; limpian lo que nunca debió estar ahí.

Trabajan cada día, bajo el sol abrasador del verano o el viento gélido del invierno, para que nuestras calles y plazas sigan siendo espacios agradables. A veces se les critica por "pararse", pero pocos se detienen a pensar que su oficina no tiene baño, ni techo, ni cafetera. Ni siquiera una silla para descansar. Sus pausas no son un lujo: son una necesidad humana.

Mientras tanto, los verdaderos responsables del desorden y la suciedad pasan inadvertidos. Esos que no recogen las cacas de sus perros o caballos, o los que llenan los contenedores con escombros. También los que dejan bolsas de basura en las papeleras. Sin olvidar quien suelta entre risas un: - “para eso están los barrenderos” -mientras tiran una bolsa en medio de la calle. Estas prácticas que demuestran una clara falta de educación, son las que realmente perjudican la imagen de nuestra ciudad.

El incivismo y la falta de conciencia con los espacios públicos nos está hundiendo en nuestra propia basura. Y estamos cerca de ahogarnos. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar que estas conductas nos destrocen la ciudad, ensuciando nuestras plazas, calles y nuestro noble patrimonio?

Por eso, después de semanas en las que hemos alcanzado unas temperaturas alarmantes, con la ciudad llena de forasteros y con las fiestas patronales a la vuelta de la esquina, quiero dar las gracias a todos los ciudadanos y ciudadanas que sí colaboran y actúan con respeto. Y, muy especialmente, a las y los trabajadores de limpieza viaria. Quiero haceros visibles. Gracias por trabajar en silencio, bajo el frío, la niebla, la lluvia o el calor. Por sostener la limpieza de la ciudad con esfuerzo, dignidad y sin el reconocimiento que merecéis. Somos muchos y muchas las que sí vemos vuestro trabajo.

Gracias, de corazón.

María Velasco García es concejala de Limpieza en el Ayuntamiento de Toro.

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