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Opinión | ZAMOREANDO

Luto Urbi et Orbi

Francisco se ha ido en silencio, cuando nada hacía presagiar la inminencia de su muerte

El último día de Francisco: recepción con Vance y regreso en papamóvil entre sus fieles

El último día de Francisco: recepción con Vance y regreso en papamóvil entre sus fieles

Luto durante nueve días en el Vaticano. Luto durante tres días en España. Luto Urbi et Orbi por un papa latino, por un papa argentino de nombre Francisco, como el "poverello de Asís". Apenas 24 horas antes de su muerte, Francisco reaparecía brevemente en la plaza de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi. Visiblemente debilitado, durante 25 minutos fue capaz de sacar fuerzas de flaqueza para saludar desde el papamóvil a los más de 40.000 fieles que le aguardaban, esperando verlo, tocarlo, escucharlo, sentirlo cerca. La cercanía era uno de sus sellos de identidad. Su despedida pública, el Domingo de Resurrección, será recordada como una imagen de dignidad, de entereza, de firmeza y de resistencia. El papa de las periferias cumplió con creces el que fue el último cometido público de su pontificado.

Francisco se ha ido cuando todos confiábamos en su recuperación, a pesar del aspecto cansado, debilitado, jadeante y fatigoso que no podía ocultar. La enfermedad no quiso abandonarle a pesar de los cuidados médicos. Su salud ya le jugó una mala pasada cuando, con solo 21 años le tuvieron que extirpar parte de un riñón, como consecuencia de una grave infección respiratoria a causa de una epidemia de gripe que tuvo lugar en el seminario donde recibía formación.

Entre reformista y renovador, promovió el ecumenismo y la paz. Criticó los excesos del capitalismo y siempre dejó claro que sería el papa de los marginados, de los pobres y de los que sufren. Y lo cumplió. Fue un papa diferente. Ni mejor ni peor que sus antecesores. Cabe recordar que como Jorge Bergoglio tuvo posiciones cuestionables en su etapa como arzobispo de Buenos Aires. Pero, a nadie se oculta que como papa se convirtió en un extraordinario líder y un buen pastor para sus fieles. Campechano, divertido, ocurrente, muy argentino. Y así se recuerda al papa futbolero, que nunca ocultó su admiración por Maradona como deportista, aunque siempre deploró que como hombre fallara estrepitosamente.

Francisco se ha ido en silencio, cuando nada hacía presagiar la inminencia de su muerte, tras impartir la bendición Urbi et Orbi, dejando también riguroso luto Urbi et Orbi.

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