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Opinión

Marta Valle Prieto

Marta Valle Prieto

Economista, profesora de yoga y preparadora de oposiciones

El Yoga y La Luna: un puente entre el cuerpo, la energía y las emociones

Cómo sintonizar con los ciclos naturales puede ayudarnos a sentirnos mejor por dentro y por fuera

Yin Yoga en Casa con la benaventana Marta Valle - Luna llena en Libra

Hoy, domingo 13 de abril de 2025, somos testigos de la Luna Llena en el signo de Libra, conocida también como la “Luna Rosa”. Este fenómeno astronómico recibe su nombre no por un cambio en el color del satélite, sino por la floración de una planta silvestre de color rosa en América del Norte durante esta época del año, simbolizando renovación y renacimiento.

Pero, ¿qué tiene que ver la luna con el yoga?

Más de lo que imaginamos.

No hace falta ser un experto en astronomía ni en yoga para darse cuenta de que la vida está en constante cambio y que todo es cíclico. Vimos rodeadas de ciclos: el día y la noche, las estaciones, el ritmo del sueño, el ciclo menstrual… y, por supuesto, la luna. Su presencia, constante pero cambiante, ha guiado a culturas ancestrales durante siglos y, hoy en día, vuelve a resonar con fuerza en quienes buscan reconectar con una forma de vivir más consciente.

La Luna ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, no solo por su belleza, sino también por su influencia en la Tierra. Es bien conocido que la luna influye en las aguas y por lo tanto en las mareas. Y como te podrás imaginar, también en nosotros, ya que estamos hechos en gran parte de agua. Hay estudios que sugieren que en los días de luna llena o luna nueva muchas personas duermen peor, se sienten más inquietas o, por el contrario, experimentan una energía muy potente. Y aquí es donde entra en juego la práctica del yoga, como una herramienta que ayuda a regular esa energía, a canalizarla y a crear un espacio para escuchar lo que el cuerpo y las emociones necesitan.

Conectando con la Energía de la Luna Llena en Libra a través del Yin Yoga. El poder de parar (y respirar).

Por lo tanto, entendemos que en los días de luna (llena o nueva), la energía tiende a estar más alta, más emocional. No es el mejor momento para exigirse mucho a nivel físico, sino que es un momento para tomarse las cosas con un poco más de calma y mirar hacia dentro. Por eso muchas personas practican Yin Yoga esos días.

¿Qué es el Yin Yoga?

El Yin Yoga se originó a finales de la década de 1970 por Paulie Zink, un maestro de artes marciales y yoga taoísta, de esta forma combina posturas del Hatha Yoga tradicional de India con principios de la medicina tradicional china. Esta disciplina se centra en posturas pasivas que se mantienen durante varios minutos y en quietud. Los músculos permanecen en total relajación y ello permite un profundo estiramiento de los tejidos conectivos, como ligamentos y articulaciones, promoviendo la relajación y liberación de tensiones acumuladas. Además de ganar flexibilidad, rango de movimiento y generar ácido hialurónico que hace que tus articulaciones permanezcan hidratadas y por lo tanto, te prevengan de posibles lesiones.

En mi práctica personal y en la experiencia compartida con mis alumnas, he observado cómo conectar con la energía lunar puede ser profundamente sanador. Y como el Yin Yoga, en particular, se alinea perfectamente con la energía introspectiva de la Luna Llena.

Este tipo de práctica se convierte en una especie de “refugio” cuando el mundo (o nosotras mismas) va demasiado rápido.

Una invitación para ti.

La energía de esta luna llena invita al equilibrio, la armonía y a revisar nuestras relaciones (también con nosotras mismas). Si te apetece vivirlo de una forma diferente, puedes preparar este pequeño ritual: enciende una vela, regálate 10 minutos de respiración consciente que te preparen para escribir unas líneas sobre lo que necesitas soltar, y termina con una clase especial de yin yoga.

Para facilitarte esta práctica, en mi canal de YouTube (Yoga Valle) he preparado una clase gratuita de 20 minutos de Yin Yoga pensada especialmente para esta luna llena en libra. Es mi forma de compartir algo que a mí me ha ayudado profundamente. Y si te apetece ir un poco más allá, también tenemos un grupo íntimo donde cada mes hablamos de todo esto, desde la cercanía y la honestidad.

Porque, al final, no se trata de hacer posturas imposibles, sino de encontrar pequeños momentos de presencia en un mundo que va demasiado deprisa.

Conectar con la energía lunar y adaptar nuestras prácticas a sus ciclos puede ser una herramienta poderosa para el autoconocimiento y la sanación. Tal vez, si miramos un poco más la luna, nos veamos también un poco mejor a nosotras mismas.

Te invito a explorar esta conexión y a compartir tus experiencias en nuestra comunidad.

Con amor,

Marta.

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