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Opinión

Yo vengo de Toro

OPINIÓN | A pesar de que venimos de dónde venimos, y somos lo que somos, lo mejor, sin duda es a dónde vamos. Y vamos al futuro, un futuro que ya está aquí

Vista aérea de la ciudad de Toro.

Vista aérea de la ciudad de Toro. / L. O. Z.

Cantaba en los ochenta un grupo que estaba un poco más al norte de Toro, ¿quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? Leí por ahí que la identidad, el “quiénes somos”, se sostiene sobre tres patas. Nuestro comportamiento, nuestra cultura y nuestra historia. Lo que hacemos, nuestro comportamiento, lo hacemos porque pensamos como pensamos. Lo que pensamos forma parte de nuestra cultura. Quiénes somos es la suma de nuestro comportamiento y nuestra cultura, ambos condicionados por de dónde venimos, nuestra historia. La historia, ya digo, condiciona nuestro pensamiento, nuestra cultura, y nuestra cultura influye en lo que hacemos, al comportamiento. Pues bien, yo vengo de Toro, también de otros lados, pero una parte de mí viene de Toro o más concretamente de Pinilla de Toro. Hago lo que hago porque pienso como pienso y pienso como pienso porque vengo de Toro.

La verdad es que no he ido mucho por allí. Mi familia, como tantos otros, se mudó hace ya muchos años a Madrid y San Sebastián. Alguno de mis primos va mucho, otros van poco, otros, como yo, apenas vamos; pero no hay reunión familiar en que no acabemos hablando de Toro. ¿Quiénes somos, de dónde venimos? Y, claro, ¿dónde vamos?

Esa identidad se proyecta hacia los demás y hacia el futuro, por nuestra manera de hacer las cosas y de afrontar el futuro. Frente a los alardes identitarios que vemos aquí y allá nuestra identidad es serena, no he visto a nadie alardear demasiado de ser de Toro; pero tampoco he visto a nadie que se acompleje. Y eso me gusta. Ni más que nadie; pero tampoco menos que nadie. Con tanta historia como el que más pero, sobre todo, con muy buen futuro porque Toro tiene futuro. ¿Dónde vamos?, vamos al futuro y vamos con ganas.

Ya sabemos que fuimos sede real y el lugar donde se celebraban las Cortes. Ya sabemos que la Colegiata es una joya arquitectónica. Ya sabemos que fuimos una de las principales ciudades de la Corona de Castilla. Ya sabemos que tenemos una industria vitivinícola de alta calidad. Sabemos todo esto y bastantes cosas más. Pero lo que sin duda sabemos es que sobre todo tenemos es futuro. Un futuro hacia el que proyectar nuestra identidad para atraer y retener talento, las sociedades con identidades fuertes y serenas no tienen problemas en integrar a quien sea, venga de donde venga. Un futuro que nos impulsa a seguir mejorando tecnológicamente nuestro sector primario. Un futuro que nos motiva a poner en valor lo que nos diferencia y lo que nos une. Un futuro compartido. Porque a pesar de que venimos de dónde venimos, y somos lo que somos, lo mejor, sin duda es a dónde vamos. Y vamos al futuro, un futuro que ya está aquí como cantaba otro grupo, este de un poco más al sur de Toro.

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