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Opinión

A propósito del casino

El Círculo de Benavente y otras sociedades de recreo que existieron en la ciudad

Círculo de Recreo de Benavente

Círculo de Recreo de Benavente / CLAUDIO DE LA CAL / OPZ

Esta semana, concretamente el lunes 31 de marzo, se cumplían 46 años de uno de los sucesos más lamentables para nuestro patrimonio histórico y cultural, el incendio del casino,sede del Círculo de Benavente. Esta efeméride me ha hecho recordar la importancia de esta institución fundada en el año 1862 y que en 1906 formalizaba su inscripción en el registro de asociaciones como asociación de “recreo y distracciones”. Sin duda, la presencia en la vida cultural de esta asociación, desde su nacimiento hasta la actualidad, ha sido clave para los benaventanos que han acudido a su sede sita en la calle la Rúa a todo tipo de actos como bailes, conferencias o fiestas varias a lo largo de estos 163 años de vida.

Pero el objetivo de esta columna no es glosar los avatares de esta institución ni sus virtudes, sino resaltar que esta no ha estado sola en la ardua labor de entretener y culturizar a los benaventanos. Consultando el registro de asociaciones del Archivo Histórico Provincial podemos encontrar hasta otras diez asociaciones de tipo cultural y de ocio inscritas entre 1906 y 1936. De muchas de ellas apenas tenemos más información que su registro y sus objetivos lúdicos. Es el caso del Ateneo Benaventano, inscrita en 1910; del Recreo Artístico, en 1911; del Recreo de Juventud, en 1912; del Ateneo Juvenil Benaventano, en 1918; o de dos asociaciones inscritas en 1929 con el fin de “dar bailes” siempre de una forma “lícita y decorosa” como son la Sociedad Benaventana y la Sociedad Terpsicore, llamada así en honor a la musa griega de la danza.

Con el soplo de los aires de libertad que introdujo la República, la ciudad vivió su edad de oro en cuanto a la aparición de asociaciones de todo tipo: sindicales, como el Grupo Obrero Femenino; deportivas, como el Club Deportivo Español; culturales, como el Liceo Benaventano y el Ateneo Obrero; o artísticas, como la Agrupación Artística de Benavente. Pero en esos tiempos tan convulsos la delgada línea entre lo lúdico y lo político era casi indistinguible. El gran ejemplo lo tenemos en la pugna entre los dos casinos de la localidad: el casino de la Rúa y el del Conde, ubicado en la calle Carnicerías y llamado así por ser propiedad del Conde de la Patilla, Leopoldo Tordesillas. Ambos eran la sede de las dos grandes asociaciones o círculos culturales del momento, el ya citado Círculo de Benavente y el Círculo Castellano. Estas dos asociaciones tenían un perfil muy marcado en cuanto a la ideología y el perfil de sus miembros, estando el viejo círculo integrado por personas de marcado carácter conservador mientras que el nuevo Círculo Castellano se vincularía más a los sectores más progresistas de la ciudad. Pero en estos años, la cultura y el ocio no eran exclusivos de los dos grandes casinos, sino que, junto a estos espacios, albergaban también actuaciones, espectáculos y proyecciones de películas el Cinema en la calle la Rúa, el Teatro inaugurado en 1928 y el viejo teatro del Jardinillo.

Estos son solo algunos ejemplos de que en el primer tercio del siglo XX se desplegó en nuestra ciudad una amplia red de asociaciones que tenían como objetivo dinamizar la vida de una ciudad que intentaba dejar atrás su pasado decimonónico y abrirse camino en una sociedad moderna y acorde a los tiempos que vivía. Todas ellas vivieron también un devastador incendio, el provocado por las llamas destructoras de la vieja moral y doctrina católica que asoló nuestra villa y el país a partir de 1936.

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