Opinión | Zamoreando

Un hombre brillante

OPINIÓN | Tratándose de José Manuel Chillón, hombre de cabeza bien amueblada, no me extraña nada. Ya despuntaba siendo bien pequeño

José Manuel Chillón

José Manuel Chillón / LZA_Externas

Una persona brillante es aquella que irradia luz, sabiduría y conocimiento. De todo ello va sobrado el toresano José Manuel Chillón Lorenzo. Y no porque lo diga yo, que también. Lo ha reconocido públicamente el prestigioso catedrático de la Universidad de Valladolid, Cesar Moreno Márquez quien, según sus propias palabras, "tuve la inmensa fortuna de participar en la comisión del concurso en el que José Manuel Chillón Lorenzo, accedió, con enorme brillantez, a la condición de catedrático de la Universidad de Valladolid, en el área de Filosofía".

Tratándose de José Manuel Chillón, hombre de cabeza bien amueblada, no me extraña nada. Ya despuntaba siendo bien pequeño. No era como los demás niños, siendo un niño alegre y divertido como los demás. Me lo ha contado una persona que merece no sólo mi confianza, sino mi respeto más absoluto, José Navarro Talegón. Aquel niño, de cabeza privilegiada, tenía que saltar sin miedo la talanquera del conocimiento y llegar, de momento, y en principio, a convertirse, a escala nacional en el catedrático más joven de toda España. "Con una trayectoria impecable tanto en investigación como en docencia o transferencia", según reconoce quien presidió su oposición a catedrático.

Con una jerarquía de valores clara, José Manuel suele obrar en consecuencia porque habita la realidad de la que tantos huyen. Prudente porque toca, sobre todo ahora como ecónomo de la Diócesis, no en vano sobre la prudencia decían los escolásticos que era la cochera donde se guardaban la justicia, la fortaleza y la templanza. No recuerdo quién me dijo que la prudencia no reina pero gobierna. Y Chillón tiene dotes suficientes, no sé si de mando o de gobierno que, al fin y a la postre viene a ser lo mismo.

Quien hasta ahora ejercía de profesor titular de Filosofía en la UVA, no ha perdido la campechanía en el talante y la sencillez en el talento que le acreditan. Precisamente, la sencillez en la forma de pensar es patrimonio de los inteligentes. Me alegro y me siento muy orgullosa de que un zamorano de Toro, José Manuel Chillón, brillante, inteligente, sencillo y campechano sea el catedrático más joven de toda España.

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