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Opinión

Benavente 2025

OPINIÓN | Me dicen que anda suelta una banda de 400, algo me suena como “Ledo” (sin r todavía, siempre hay tiempo) que predica en el desierto, como los buenos profetas

Santa María de Azoague.

Santa María de Azoague. / Archivo

Me escribe JAG: tiene que ser el viernes. ¿Un aprieto? Algo habrá que decir. Sobre cultura o agri-cultura, tanto monta. Por estos adiles las cosas han tirado siempre a acre. Ahora llega, parece, por fin, la Puerta del noroeste, la pedrea del viejo mercado de abastos, y a saber qué quedará de la Mota ¿Qué harán? Con el 1% nos conformamos (en los sueños). Mientras no rueden los cascotes de los cuestos, como rodaron las pasarelas… Por cierto, como decimos en Reus, ¿quién paga (el desaguisado)?

Queda mucho, no, queda todo por hacer. Ni atienden ni entienden. Nos pone de luto ver tanta criatura –Benavente es un país de jóvenes– deambular creyendo que la única “realidad aumentada” son los cuernos de don Friolera. Para después, cuando se forman e informan, solo regresar en Pascua, si es que vienen. Los mismos pocos que ese uno por mil de los siete millones de vehículos que circulan en torno a Benavente, paran y no vuelven. ¿A qué? Pregunten en el Parador, incluso en la oficina de turismo. Iglesias cerradas, un hospital del XVI que se va a caer. ¡Tantos museos! Por no haber, ni siquiera una edición de Las Edades del Hombre. Menos mal que la tierra es pródiga en buen pan y queso, ancas de rana, pimientos, algunas viandas y alquitaras, tocino de cielo, rosquillas y tartas del Císter.

Menos mal que la tierra es pródiga en buen pan y queso, ancas de rana, pimientos, algunas viandas y alquitaras, tocino de cielo, rosquillas y tartas del Císter.

Me dicen que anda suelta una banda de 400, algo me suena como “Ledo” (sin r todavía, siempre hay tiempo) que predica en el desierto, como los buenos profetas. Hacen libros, aquella antigualla, amenizan la tierra con alguna peña filarmónica y arreglan lo que otros olvidan para que después algún “sabio” provincial (ibas a decir, claro, provinciano) lo eche por tierra sin más criterio. Se ocupan y se preocupan. Recuperan patrimonio, buenos chicos. ¿Servirá para algo? Y parte de la “guita” la aplican a los que les urge. Nos gusta lo que hacemos, a pesar de los disgustos. Se inundan los monumentos y el pobre Santiago de Santa Marta, nuestro músculo europeo, resiste a cuerpo gentil todas las estupideces administrativas, se hunden los dólmenes… Estamos con los falifos, con los tabareses, con los terracampinos, con los de Vidriales y el Tera y Valverde y el Esla y el Órbigo. Y con los paisanos, of course.

Amigos, lo que se puede (y más).

Burla burlando, que esta nueva andadura digital entre con pie derecho. Como diría también Lope, contad si son catorce y está hecho.

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