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Opinión | Identidades zamoranas

Patrimonio

Necesitamos saber qué es lo nuestro y por tanto, salvo caso de robo, nadie nos puede quitar

Archivo - Abadía benedictina del complejo monumental del Valle de los Caídos.

Archivo - Abadía benedictina del complejo monumental del Valle de los Caídos. / Rafael Bastante - Europa Press - Archivo

Todos necesitamos un patrimonio para poder vivir. Necesitamos saber qué es lo nuestro y por tanto, salvo caso de robo, nadie nos puede quitar, tampoco el estado o los entes administrativos del mismo. Además tenemos gran apego a lo que es nuestro y es bueno que así sea. Refuerza la identidad personal, la autoestima, la seguridad y el cuidado de las cosas. Es como la prolongación el yo, del sí mismo, de la persona. Es normal que todos aspiremos a un patrimonio holgado, personal. Nos da una cierta seguridad. También el estado, las autonomías, provincias, ayuntamientos, pedanías necesitan y tienen un patrimonio. Distinguir entre patrimonio individual, particular, personal y administrador, gestor de un patrimonio que no es nuestro, no resulta tan evidente, ni tan fácil. Y aquí empieza mi reflexión. Los cargos públicos, rectores, decanos de universidades, directores de colegios, alcaldes, presidentes de diputaciones, gobiernos autónomos, gobierno de España administran, gestionan un inmenso patrimonio que no es de ellos. Son bienes del estado, de la nación, de los ministerios, de los organismos estatales, de la autonomía, de la provincia, de los ayuntamientos. Pero no de ellos. El artículo 103 de la Constitución establece: La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación en sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

Los buenos gestores y administradores cuidan, miman los bienes sobre los que tienen responsabilidades, los acrecientan., como que fueran propios Más aún que si fueran suyos. Tienen que dar cuenta de ellos a quienes les han otorgado la confianza de la gestión de los mismos Desgraciadamente no es así. Nos encontramos alcaldes, presidentes de diputaciones, de gobiernos de todo rango y un largo etcétera que despilfarran, utilizan en provecho propio de amigos, parientes, lo que es de todos. Entregan subvenciones a fondo perdido sin controlar al pedir cuenta en que se gastó, ejemplos de las dotaciones a asociaciones privadas, ONG, sindicatos, partidos políticos) están a la orden del día), gastan grandes cantidades en proyectos que no tienen ninguna o poca utilidad. Podría citar muchos casos, pero para no herir a nadie me abstengo. Al buen entendedor le bastan las palabras. Pero en esta administración de esos bienes y dineros comunes, recaudados de todos, los jefes o cabecillas no son inocentes. Subvencionan lo que les parece o a quienes hacen más presión, pero no aparecen criterios de bien mayoritario. Y en Cultura se ayuda, según el color.

Me llamó la atención que yendo un día al antiguo Valle de los Caídos, ahora rebautizado, sin consultar a nadie como Valle de Cuelgamuros, antes había un tren cremallera para subir hasta la cima de la montaña a la base de la gigantesca cruz y un buen camino que conducía al mismo lugar. Desde hace años allí no sube nadie, El tren desmantelado y el camino cortado. La Basílica con bastantes goteras y cacharros para recoger agua y humedades. ¿Cómo se puede por unas ideas políticas, dejar deteriorar y perder un patrimonio de todos? Los tapices de gran valor en las paredes con humedades, las esculturas al aire libre irreconocibles, el poblado abandonado, los pasadizos a las hospedería, cayéndose los techos. El Organismo, Patrimonio Nacional (no del Gobierno) ¿no tiene nada que decir? Resignífiquese lo conveniente, pero no se mezcle todo. Allí he visto muchos turistas nacionales y extranjeros, admirando paisajes bellos, obras de arte, faraónicas, y gente que va a rezar, pero exaltaciones trasnochadas, salvo algún caso, nada. ¿El CIS, organismo público de todos y para todos, no tiene 5 minutos para preguntar si en posible tal descuido, solamente por desidia o inquinas trasnochadas?

En una sociedad madura como la nuestra la administración pública de los bienes de todos no se puede hacer en función de quien lo hizo, sino del valor de la cosa en sí y de su utilidad. Pasemos al Barrio Pinilla, a la Universidad Laboral o al monasterio de las Clarisas en Zamora ¿por qué fue un mecenas llamado Pinilla, tildado de franquista hay que denigrarlo?. O destruyamos el Barrio Girón en Valladolid, la Universidad Laboral de Gijón porque fue otro de igual signo quien lo propició. Dejen que se caigan en Madrid los Nuevos Ministerios o en toda España los Pueblos de Colonización y los pantanos porque su vista nos puede recordar a Franco. Tenemos necesidad de una educación en valores cívicos, distinguir las apetencias personales, de las responsabilidades que asumimos. Conozco administraciones que después de años en los gobiernos de todo tipo, han dejado tales enredos que los siguientes con paciencia, honradez y transparencia intentan arreglar. Después de lo visto en El Valle de Cuelgamuros se me antoja como un paradigma de caprichos espurios. Uno más. Y lo triste es que los causantes sacan pecho.

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