Opinión | Zamoreando

Juventud y pobreza

El 6,9% de los menores de 18 años no puede permitirse comer carne, pollo o pescado cada dos días

Un grupo de personas espera en la calle para recoger alimentos en Casa Betania, gestionada por Cáritas Diocesana de Zamora. | Jose Luis Fernández

Un grupo de personas espera en la calle para recoger alimentos en Casa Betania, gestionada por Cáritas Diocesana de Zamora. | Jose Luis Fernández / B. Blanco García

Me rebela manejar datos de pobreza en cualquier país del mundo, pero sobre todo en España donde no estamos para lanzar cohetes. Juventud y pobreza son dos términos que no deberían ir unidos, que no debería asociarse. Sin embargo nunca han estado tan unidos como ahora, hasta el punto de que uno de cada tres menores en España está en riesgo de pobreza y exclusión social. La noticia no es del año pasado, aunque nos resulta familiar. La noticia es de junio de 2024. Este dato nos sitúa en los primeros puestos de Europa en cuanto a pobreza infantil.

Las escuelas y especialmente los comedores permiten frenar esta injusticia, al menos durante el curso. En tan sólo una década casi se han duplicado las becas públicas para acceder al comedor. Tanto es así que se ha pasado de conceder alrededor de medio millón de becas a más de 850.000, número que según los expertos seguirá creciendo. Lo lamentable es que, esta beca y, en consecuencia, la alimentación saludable para todos los niños tiene fecha, sino de caducidad, sí límite: las vacaciones de verano. Según la Ong Educo, en verano los derechos de la infancia no están garantizados.

En una reciente encuesta de esta Ong, se manifiesta que sólo una de cada siete escuelas asegura que los niños y niñas que cuentan con beca comedor tendrán la alimentación asegurada todo el verano. No es algo baladí, porque esta beca es la única manera, para muchos niños, de asegurarse una alimentación de calidad, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística, el 6,9% de los menores de 18 años no puede permitirse comer carne, pollo, pescado o sus equivalentes proteicos cada dos días. Más de medio millón de adolescentes no están comiendo la cantidad adecuada de proteínas para su edad. Es la cifra más alta desde 2004.

Como para tirar comida a la basura. Es un crimen a sabiendas de lo que ocurre en lo cotidiano para miles de niños y jóvenes. El miedo a un frigorífico vacío de muchas familias es real. Pero esto no es todo. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 34,1% de los menores de 18 años no puede irse ni una semana al año de vacaciones.

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