Opinión

Categoría personal y profesional

CARTAS

CARTAS

La inmensa mayoría de la "tropa", la más de las veces sin mayor fundamento, se considera la "más guapa, la más lista, la más aguda..." y "pa que seguir", cuando sus hechos habituales; en el ejercicio de lo que debieran ser modélicos comportamientos políticos, sindicales, profesionales, paternales, humanos; lo contradicen sistemáticamente. Y es que, quizá, la carencia de la más elemental educación, inmenso fracaso de progenitores y docentes, conlleva a actitudes de soberbia, de injusticia, de menosprecio a los semejantes, de vagos y maleantes, con las molestias a los que tienen la desgracia de tratar a tanto mezquino como en el "mundo hay"; de no saber estar en la que debiera ser una armoniosa convivencia diaria.

Además, y para más "inri", más veces de las deseadas, especialmente en el mundo universitario; que debiera ser norte y guía para el resto de la sociedad, pues ésta les facilita la financiación para que tengan sus miembros una buena "soldada" y transmitan e investiguen, con el sosiego y recogimiento que sus tareas requieren y exigen; el gamberrismo por parte de docentes y discentes es, casi, moneda corriente en las aulas y fuera de ellas, como recientemente acaeció en un acto académico celebrado de esa naturaleza, donde el ponente, profesor Titular de una facultad castellano-leonesa dedicada a la economía y la empresa, ofendió gravísimamente a uno de los asistentes al contestarle, de una manera desabrida; a un tema que nada tenía que ver con el tema de las jornadas convocadas y el tema expuesto; incomprensible, chulesca, inadecuada, sin relación con el tema de las jornadas.

Así, por evitarse, entre otros motivos, la visión de alguna gente que no tiene ni el más elemental sentido de la educación, de la elegancia, del "savoir faire", del "fair play", y "encima y para más c.." permítame la expresión, ostenta la más elevada responsabilidad de la institución universitaria; se les trata de obviar, no acudiendo a actos protocolarios del "Alma Mater", al menos, que presidan.

Todo lo cual expongo en mi deber y derecho como ciudadano para conseguir el óptimo funcionamiento de cuanto concierne al bien y progreso de la sociedad, especialmente de la universitaria.

Y es que el afán de superación, el respeto a los demás, la empatía, la consideración a los semejantes, brilla por su ausencia, en una ciudadanía muy "pagada de sí misma", no sé porque motivos; y que, consecuentemente, su reputación está al nivel del suelo. Esperemos, y deseamos, que generaciones posteriores, si pueden y quieren, enmienden tales actitudes y procederes para lograr la consideración recíproca entre todos; pues, en general, la categoría personal, profesional, considerando los conocimientos, el proceder, la diligencia, en la inmensa mayoría de los profesionales es ínfima. Analícense y no nos "rompamos las vestiduras", evitando hipocresías sin fin.

"Tómese nota de las sugerencias para seguir intentado mejorar la calidad de la sociedad, de la convivencia, de las prestaciones profesionales...".

De nada.

Marcelino de Zamora

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