Opinión

Una nebulosa

CARTAS

CARTAS

Una nube interestelar de insensibilidad parece flotar en el aire y, sobre todo, en las conciencias. Vivimos en directo unas guerras injustas, atemporales e impropias del hombre evolucionado. Una evolución humana que, ante tanta crueldad televisada y vivida, parece quedar en entredicho. No me parece que contemplando la guerra haya el hombre evolucionado sino involucionado, para llegar a lo mas primitivo que pudo en él existir.

Una nebulosa parece rondar por nuestras primigenias conciencias entre impotencia, horror y rabia; entre música acompasada de sonido de bombas y balas que algunos mandatarios tratan de acompasar y aminorar con palabras inútiles. Escenas que evidencian la insensatez y rompen el alma.

Es el show de la guerra; imágenes de inocentes desgarrados de impotencia; niños deambulando sin lágrimas ya en sus ojos; sin palabras de consuelo ni abrazos de amparo.

Tan sólo el hombre es capaz de revivir el pasado cruel cuando las conciencias enferman. Sólo el hombre es "Caín" para el hombre; un lobo rabioso en la estepa del poder. Hombres sin conciencia ansiando fronteras sea en Gaza, Ucrania... donde la música es estruendo, y campa la barbarie mas injusta al antojo del poder vacío de sentimientos. Donde sin duda, a la larga, despojos y heridas ahora de infancia, esperarán venganza mañana.

Creo que están maltrechas las conciencias; como si de chatarra humana se tratase, y ciegos están ya nuestros ojos de sangre inocente.

¿Dónde está la palabra?, ¿dónde los claveles abocardando los fusiles?, ¿dónde el hombre y mandatario sensato vacío de ansias de poder? Ante tanta barbarie me avergüenzo de hombres que llevan mi nombre, y también, desde esta humilde y arrinconada tribuna pido que se pare para siempre "la máquina del odio". "Tampoco yo quiero que mis nietas se coman a los tuyos vivos", como alguien incendiario y sin sentido recientemente ha podido manifestar.

A veces son las palabras las que se transforman en balas cuando la conciencia está herida de muerte. Moderen su lenguaje, por favor, no disparen abruptos que hieren. No mancillen la palabra, que es lo que aún nos queda a los hombres y mujeres que buscamos otro mundo sostenido en la fraternidad y el bien. No aplaudan la ignorancia ni se entremezclen disimulando entre oropeles zaristas propios de otros tiempos.

Sensatez, cordura, templanza, educación, justicia, respeto ... palabras que procuremos siempre hagan de trinchera y camino de esperanza. No fomentemos baches y socabones en el camino. Hagamos, como en mi pueblo, de la vida una constante "facendera". Pongamos facendera en las conciencias, en la educación de los nuestros, en el error ajeno, y, en especial, en cada uno de nuestros hijos y nietos para que no sigan creciendo en un bosque de sangre y odio.

¡Me he desviado!, cosas de escribir al dictado de mi conciencia. Me ha llevado, tal vez, a dar lecciones que ya no me corresponden. Las di en su día. Pero cuando la injusticia y la guerra se posan en mis ojos, me remuerde la conciencia.

¡Que paren ya para siempre todas las guerras!

Benjamín Charro

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