Opinión | Sin cilicio

El derecho a renunciar a la pensión

Lo primero que hace una dictadura tras un golpe de estado es prohibir que se pueda votar

Urna electoral

Urna electoral / JOSE L.SANCHEZ - Archivo

Las elecciones al Parlamento Europeo suelen ser aquellas en las que es mayor el número de personas que se abstienen de votar.

Mas, con ser ese un gran problema, es más preocupante el hecho de que todas las elecciones que se celebran en España tienen el lastre de contar con una abstención elevada (que se ha dado en denominar: "abstención estructural").

Es cierto que, justificado como derecho a la libertad, en España no se hace obligatorio el votar (cosa que sí ocurre en algunos países).

Es decir, renunciar al derecho al voto (el derecho a votar) se ve como algo de lo más natural. Pero ¿es éste derecho algo de poca monta?

Supongamos que alguien, al llegar a la edad de su jubilación, y teniendo derecho a cobrar una pensión que le permita vivir, renuncia a cobrarla.

¿Puede hacerlo? Supongo que sí (aunque a lo mejor un paso tan serio, un derecho tan importante, es irrenunciable, algo a lo que no se puede decir no sin pasar por el psiquiatra).

Naturalmente el derecho al voto y el derecho a cobrar una pensión no parecen cosas comparables (por aquello de que más vale pájaro-paga- en mano, que ciento –de promesas– volando).

Sin embargo, si repasamos la Historia, a lo mejor el derecho al voto es un derecho importantísimo, al que sólo es entendible que renuncien los anarquista y libertarios por convicción ideológica.

Porque veamos. Aunque ninguno seamos expertos en Historia todas y todos sabemos que lo primero que hace una Junta Militar al dar a luz una dictadura tras un golpe de estado, es prohibir que el pueblo (tú) puedas votar (tan es así que por eso sabemos que en Cataluña nunca hubo golpe de estado puesto que a nadie se le prohibió votar).

Considerando que los padrinos de los golpes de estado son gente muy rica (que paga a quienes apoyan y ejecutan el golpe) y que "tanto tienes tanto vales", hemos de aceptar que (los golpistas) son personas muy inteligentes o al menos muy bien asesoradas.

Y entonces la pregunta siguiente debe ser: ¿Por qué lo primero que hacen es prohibir que se vote si el votar no tiene importancia, si votar es un derecho de chicha y nabo?

Exacto, acabas de reparar en el meollo del asunto: el votar es un derecho fundamental y trascendente. Y por eso lo prohiben.

Tal vez no se vea como algo tan importante como la pensión por jubilación. Pero lo es, entre otras cosas porque con tu voto puedes hacer que tu pensión (por poner un ejemplo) mejore o empeore (y no te digo nada la de tus descendientes y nietos/nietas).

Es cierto que estás asqueado con lo que llamas la clase política, incluso has llegado a la conclusión de que todos los políticos son iguales y que encima no cumplen sus promesas.

Pero sería bueno que repararas en si esas conclusiones tuyas (¿son tuyas?) o han sido inducidas por los poderosos (los que financian los golpes de estado) precisamente para que no votes (porque además, curiosamente, ellos no dejan de votar).

No obstante, como me llevaría mucho tiempo convencerte de que no todos los políticos son iguales, te voy a dar un consejo para que elijas tu papeleta de voto, ya que debes votar.

Aceptemos como animal de compañía que todos los políticos son iguales, vale. Pero reconocerás que todos los programas son distintos. Así que, léelos o escúchalos, y vota el mejor programa para ti. Pero ojo, vota el mejor para ti. No empieces a pensar que un programa demasiado bueno no es creíble, porque entonces resultaría que todos los votantes son iguales: Dóciles esclavos.

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