Opinión

¿Se sale el PSOE de la Constitución?

No podemos ver normal que el Gobierno de España se decida mediante un pacto negociado de forma clandestina

Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Teresa Ribera celebran la investidura en el Congreso.

Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Teresa Ribera celebran la investidura en el Congreso. / JOSÉ LUIS ROCA

Se tiene la evidencia que España está entrando en un periodo políticamente lóbrego, dudoso jurídicamente y según observamos en el día a día socialmente explosivo, con el peligro de un levantamiento popular pacifico, como se vio el otro día en la gran protesta sobre la amnistía, respaldada por amplios sectores de la sociedad, aunque por ahora la Iglesia y el Ejército permanecen callados.

En estos momentos no hay nadie que sea capaz de garantizar la limpieza política y menos la seguridad jurídica propias de un Estado de Derecho. La Constitución es moneda de cambio por unos votos para la investidura de Pedro Sánchez, no podemos proveer, lo que puede llegar a conceder por permanecer cuatro años más en el Gobierno. Todos somos conscientes que los nacionalistas e independentistas se han mostrado insaciables por lograr separarse de España y instaurar unos país diferenciados de España.

Tal como está hoy fragmentada España en dos grupos incompatibles y enfrentados no ya tanto en el Parlamento sino preparados a retarse en la calle, hasta ahora solo parecía ser propiedad de un solo grupo la calle.

Pedro Sánchez ha ganado la investidura por un procedimiento impecablemente constitucional. Nadie debería poner en duda la legitimidad de su Gobierno. Pero el acuerdo del PSOE y Puigdemont no solo es políticamente disparatado y constitucionalmente rupturista, sino que generalizara una oleada de conflictos. Conflictos generalizados con las comunidades autonómicas, (donde violara el derecho de igualdad entre comunidades que garantiza nuestra Constitución de 1978)

Hay un consenso generalizado que resulta insufrible la perspectiva de cuatro años más con Pedro Sánchez en la Moncloa, sostenido por un frente anticonstitucional y separatista. Para algunos intelectuales, filósofos, politólogos, sociólogos en general todos aquellos que se consideran capaces de opinar sobre el futuro, vienen a decir que Pedro Sánchez tiene una ruta política que es llevarnos a un periodo Constituyente, donde nos propondrá un cambio de la Constitución, para poder demandar un "Referéndum donde esté requerir una Monarquía o Republica". Y así verse él como posible presidente de la III Republica Española. (Yo personalmente no lo creo, esto nos llevaría posiblemente a una nueva Guerra Civil que nadie desea).

No podemos ver normal que el Gobierno de España se decida mediante un pacto negociado de forma clandestina, donde Carles Puigdemont aplica un chantaje permanente, afirma que este Gobierno se sostendrá mientras abone puntualmente y sin rechistar los pagarés que le vayan presentando al cobró y lo más humillante para España, visado por los observadores extranjeros que pagaremos todos los españoles.

Con este pacto no es que el PSOE nos traiga a la legalidad constitucional a JxCAT sino que es el PSOE quien puede estar saliéndose de la Constitución o la cambie con el apoyo de sus socios anticonstitucionalistas.

Pedro Sánchez ha ganado la investidura por un procedimiento impecablemente constitucional. Nadie debería poner en duda la legitimidad de su Gobierno. Pero el acuerdo del PSOE y Puigdemont no solo es políticamente disparatado y constitucionalmente rupturista, sino que generalizara una oleada de conflictos. Conflictos generalizados con las comunidades autonómicas, (donde violara el derecho de igualdad entre comunidades que garantiza nuestra Constitución de 1978).

Recomendaría la lectura de la carta de baja del PSOE de Javier Sáenz Cosculluela, más de 50 años en el PSOE donde fue diputado constituyente, portavoz del mismo en las Cortes Generales y ministro de Obras Públicas y Urbanismo

(*) Politólogo y sociólogo. Presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos.