Opinión
Herminio Ramos, un joven maestro de 98
Este sábado, festividad de San Carlos Borromeo, cumple 98 años quien iba a llevar el santo del día y que, por capricho de sus padrinos, fue bautizado en su amada Tuda como Herminio Esteban Francisco de Asís

Herminio Ramos contempla su propio busto, en barro, durante la Feria de la Cerámica de Zamora de 2021. / José Luis Fernández
Sus ojos, comidos por el glaucoma y ya sin gafas, siguen siendo vivaces y alegres, como los de aquel niño de pueblo pequeño, “Minín”, con ganas de conquistar la ciudad. Su figura, erguida, paseando incansable por las rúas, ha menguado por el peso de los años. Ahora, una rotura de cadera lo mantiene, temporalmente, atado a una silla de ruedas. Y escribo temporalmente porque cada mañana se afana, con perseverancia, en dar un paso más y otro hasta volver a lograr caminar.
Este sábado, festividad de San Carlos Borromeo, cumple 98 años quien iba a llevar el santo del día y que, por capricho de sus padrinos, fue bautizado en su amada Tuda como Herminio Esteban Francisco de Asís.
Lo saludo como tantas otras veces: “¡Maestro!”. Me reconoce por la voz. Su sonrisa franca, casi infantil, me da la bienvenida antes que sus palabras “¡Hombre! ¡Ilustre!”. Me extiende sus blancas manos y me aprieta con fruición. Es solo un instante pero perece una eternidad de amistad.
Contempla por la ventana de su habitación un paisaje otoñal que ya no puede ver. Seguro que lo sigue soñando lleno de hojas doradas y de árboles a medio desnudar. De sillares de iglesias románicas, bermejos por los rayos de sol. De aulas llenas de niños a los que enseñarles las maravillas de la vida.
Y suspira volver a valerse por sí mismo y regresar a su biblioteca, donde el candil de la vida aún no se ha consumido. Recuerda que en una de las estanterías hay más de una treintena de carpetas. Allí duermen notas y fotos de todos y cada uno de los pueblos de Zamora, de su siempre muy querida Zamora. Su mente no deja de maquinar historias, de recordar datos y de celebrar toda una vida vivida en plenitud.
Su cuerpo quebrado ha sido incapaz de doblegar la mente lúcida de aquel maestro de pueblo, aunque a veces sus pensamientos se atragantan en una lengua cansada de sembrar lecciones en yermos, otros fértiles, páramos infantiles.
Sus manos juegan con el aire, dando profundidad a sus palabras, como si estuviera sobre el estrado impartiendo una clase magistral o simplemente enseñando la tabla de multiplicar. Porque siempre puso el alma, tanto en las cosas pequeñas como en las trascendentales.
Arropado por su amplia familia y los muchos amigos que tiene, quiere que esta etapa pase pronto. Ya anhela volverá a engancharse a la actualidad gracias a su lector para ciegos. Es el hilo que lo mantiene activo y vivo. Su mente quiere seguir siendo alimentada con historias y con historia, porque ha sido, y es, un lector insaciable.
Compartimos “un cortado” y más de un pastel, porque hoy es el primer día de sus 99 años. Esta es la pequeña crónica de una mañana con el Cronista Oficial de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Zamora, Herminio Ramos Pérez, aunque para mí siempre será mi eterno amigo, mi “¡Maestro!”. Felicidades.
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