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Opinión | Zamoreando

Cuando esto escribo

OPINIÓN

OPINIÓN

Cuando esto escribo, estamos en pleno apogeo electoral, supongo que los ciudadanos ejerciendo su democrático derecho a votar, y los colegios electorales recibiendo el controvertido voto por correo. Hay que tener mala baba para convocar unas elecciones en plena canícula. ¡Y qué canícula! Con un domingo abrasador que invita al baño, al relax, a beber y a vivir, pero no al estrés que puede llegar a suponer la salida de casa para ir a votar.

Todo ha sido raro, muy raro. No he vivido esta campaña electoral como he vivido otras. Me ha faltado ilusión, me ha faltado entusiasmo, pero no ganas. Acabamos de salir de las municipales y de inmediato nos han embarcado en otra aventura electoral, con todo lo que eso supone de bombardeo, de cansancio, de especulaciones, de mentiras, de intentos de manipulación, de muchas cosas que suenan poco democráticas.

Han sido quince días supongo que agotadores para los candidatos y sus correligionarios de aquí y de acullá y agotadores para quienes nos convertimos en receptores de sus mensajes, de sus añagazas, de toda la parafernalia que rodea a una campaña electoral. Como no soy adivina, cuando esto escribo, no puedo saber qué es lo que va a ocurrir, qué se nos dirá o contará cuando todo se haya consumado y el recuento de votos haya finalizado.

Las encuestas pueden convertirse en una aproximación que refleje, a medias, la realidad. Siempre podemos contar con Tezanos y el CIS para embarrarlo y embarullarlo todo no sé si con la intención de confundir o de orientar el voto. La demoscopia no será una ciencia exacta, aunque se le aproxime, pero no deja de ser una ciencia al fin y al cabo. Alguna que otra vez ha dado en el blanco sin apenas margen de error. Sólo que el error tiene marchamo humano.

La tendencia en intención de voto ha marcado el tracking, yo prefiero decir seguimiento, en España. En realidad, vaya usted a saber qué hay en la mente de cada cual. Se puede cambiar de idea en cuestión de segundos. Lo importante está en las papeletas que se introducen en las urnas. Y como no soy adivina no puedo hablar, cuando esto escribo, de porcentajes, en lo que a Zamora se refiere.

Sólo puedo pedir y desear lo mejor para España y los españoles que estamos un poco hartitos de todo lo que pasa a nuestro alrededor incluso de lo que no pasa aunque debería. Hay cansancio mental, emocional y físico, hay incluso cansancio ético y moral. No sé si todo ello influirá en el voto. No sé qué pasará cuando esto escribo. Cuando se publique habremos salido de dudas.

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