No es diciembre el mejor mes para dar contenido a las metáforas pensadas para remarcar los cambios porque sería ir de las hojas gastadas del otoño a las muertas del invierno, no. Dejemos estar las comparaciones porque no hay pie en el que sujetarse, no es caso para metáforas. Leticia García sustituye a Clara San Damián al frente de la Delegación Territorial de la Junta en Zamora que se va a Bruselas a defender los intereses de Castilla y León ante la Unión Europea. Y basta.

Cuando Clara San Damián tomó posesión del cargo de delegada territorial hace tres años abogó por el diálogo para desatascar la provincia y por la racionalidad política. Dijo entonces que los ciudadanos solo confían en aquellos representantes públicos que avalan sus palabras con hechos y se comprometió a dar un empujón a Zamora para desatascarla, rechazando partidismos y sectarismos. No lo ha conseguido.

Es verdad, en su descargo, que ha tenido que hacer frente al tsunami que han supuesto el Covid-19 y los incendios en la Sierra de la Culebra y alrededores y que esos dos desastres tiznan cualquier gestión institucional por mucho que se quiera blanquear. Quien gestiona tragedias se mueve al borde del abismo y siempre hay quien está dispuesto a empujar hacia el vacío.

Desde 2019 la provincia no ha mejorado ninguno de sus índices socioeconómicos y si nos centramos en la curva poblacional la situación es extremadamente preocupante, mucho peor que la de antes. La sanidad sigue en caída libre (ya he dicho antes que el Covid ha descabalado todo, pero dejemos la pandemia al margen, si es posible) y da la sensación de que, al menos en el ámbito rural, no existe capacidad de enmienda.

Sí que hay que reconocerle a San Damián un carácter abierto y de acercamiento a las víctimas de las tragedias apuntadas, mucho más de lo que ha manifestado su jefe, Alfonso Fernández Mañueco, metido en la concha a la espera de noticias de Dios. Pero solo con buenas palabras no se arregla la situación.

Leticia García conoce muy bien los problemas de la provincia y no necesita periodo de adaptación al cargo. ¿Lo que le pedimos? Que no sea conservadora y apueste por el futuro. Hay que ser valiente en una provincia que necesita empujones en la buena dirección y exigir. Ese será su gran reto: arrancar de la Junta un trato mejor que en los últimos treinta y cinco años. Difícil tarea, desde luego.