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Hay que saber irse

La marcha de Suárez Illana del circo que es hoy el Congreso

Suárez Illana en el Congreso Rodrigo Jiménez

No es fácil bajarse del pedestal, sobre todo para un político. Rara avis los que, llegado el caso, dan un paso al lado y dejan el ejercicio de esta ciencia un tanto emponzoñada por tanta podredura. Adolfo Suárez Illana, Secretario Cuarto de la Mesa del Congreso y presidente de la Fundación Concordia y Libertad, vinculada al Partido Popular, ha comunicado de forma epistolar que deja la política. ¡Chapó! No debía estar muy a gusto sumido en ese maremágnum y ese circo en el que unos pocos han convertido el Congreso de los Diputados, poniendo así fin a su relación con esta novia que algunos abrazan siendo apenas unos críos y no la sueltan ni aunque se lo pidan.

Suárez Illana lo tiene claro: “Es un profesional del Derecho, comprometido con su país, no un político de carrera”. Esto es nuevo desde que en democracia hemos descubierto que algunas personas, convertidas o reconvertidas en políticos, opositan para el ejercicio, casi vitalicio, de lo que han convertido en una profesión muy rentable. El pelotón de los torpes es el que más desquicia a los ciudadanos, porque, además de permanecer a pesar de sus torpezas manifiestas, se les castiga por elevación.

Suárez Illana, que no es un animal político como lo fue su padre, el recordado Adolfo Suárez González, deja su actividad pública para “retomar ya las obligaciones profesionales y familiares”

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Suárez Illana, que no es un animal político como lo fue su padre, el recordado Adolfo Suárez González, deja su actividad pública para “retomar ya las obligaciones profesionales y familiares”. Unas y otras son lo suficientemente fuertes e importantes para el hasta ahora diputado nacional, como para arrancarle de una, si hay que llamarla profesión la llamamos profesión, en la que la inmensa mayoría vegeta. Hay quien se resiste a vegetar y se va, dando una lección a los que permanecen con el culo pegado con ‘loctite’ al sillón que les ha tocado en suerte.

Cuando oigo a un político decir eso de que “no tengo vida”, “no tengo tiempo ni para la familia”, me río a carcajada limpia. Si en la política no tienes vida, ¡vete! Si la política no te deja tiempo para disfrutar con la familia, cosa que dudo, ¡vete a casa! Pero, claro, no todos tienen una profesión como Illana. Y algunos, aun teniéndola, como no han ejercido en su vida, no saben de qué va esa vaina profesional. En un oficio o profesión como la política, donde nadie reconoce errores y se muestran incapaces de pedir perdón cuando meten la gamba, Suárez ha dado otra lección más a sus correligionarios, pidiendo “disculpas por los errores cometidos”.

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