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Laura Rivero

Frágil memoria subjetiva de las manifestaciones de Zamora

De esa provincia que dicen “que no se mueve” y que, sin embargo, “no se calla”

Sin orden cronológico ni rigor histórico, quiero negar con mi pequeña experiencia y mi frágil memoria el dicho de que en Zamora no nos movemos lo suficiente, corroborando la conclusión del editorial del domingo en este periódico: “Zamora ni se calla ni se rinde.” A la que quiero matizar: ni se ha callado ni se ha rendido nunca.

Frágil memoria subjetiva de las manifestaciones de Zamora Laura Rivera

¡Claro que la manifestación convocada por parte de la diputación no ha sido la primera ni la más grande! Ni la más arriesgada, por supuesto.

Como he tenido la suerte de asistir a muchas de ellas o de conocer a quienes lo hicieron antes que yo, tal vez entre las primeras manifestaciones estuvieran las de la huelga del metal en los años 70 –no sé si legalizada o no-, y la ya legalizada del 1º de mayo de 1978 que, tras las concentraciones semiclandestinas en Valorio de años antes, salió a la calle desde el barrio de San José Obrero con lemas de rabiosa actualidad pese a los 44 años transcurridos. Júzguese si están vigentes: “por los derechos de los trabajadores”, “por los derechos de la mujer trabajadora”, “contra el paro juvenil”, “por la industrialización de Zamora”. Todas ellas están recogidas de la crónica de este diario realizada por Carlos Gil sobre los 35 años de la primera manifestación del 1º de mayo, que incluía algunas que en 2013 –cuando se publicó- parecían obsoletas pero que a día de hoy vuelven a ser de triste actualidad, como éstas: “por el código de los derechos de los trabajadores”, que el socio de gobierno del PP en la Junta quiere arrebatar; o “abajo los fachas, viva la remolacha”, porque vuelve el fascismo ideológico y necesitamos sembrar los campos vaciados de alimentos por la PAC.

¡No! lo de la fiscalidad diferenciada no se había inventado.

A riesgo de equivocarme con los asistentes, porque en toda manifestación que se precie hay guerra de cifras entre fuentes oficiales y convocantes, y entre los medios de comunicación más o menos objetivos y los afines (por ejemplo, la de hace unos días en la que los convocantes cifraban la participación en 3.000 personas, en el ABC y en El Mundo ascendían a 6.000), voy a citar las que a mí me han parecido más numerosas.

Sin duda, la más numerosa fue una de las últimas contra la guerra de Irak, en el año 2003, después de que hasta el Papa Juan Pablo II dijera “No a la guerra”

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Sin duda, la más numerosa fue una de las últimas contra la guerra de Irak, en el año 2003, después de que hasta el Papa Juan Pablo II dijera “No a la guerra”. Una pancarta que habíamos sostenido en Santa Clara los de IU durante un largo invierno de los de antes, casi en solitario o con organizaciones tan pequeñas como la nuestra, y que al final movilizó a toda Zamora hasta el punto de que los promotores iniciales no pudimos llegar a la Plaza Mayor porque era imposible dar un paso desde la Renova o antes.

También entre las más numerosas que recuerdo está la del Plan de Choque, que bajo el lema de “Zamora exige” –por diferenciarse del “existe” de Teruel- promovieron los sindicatos CC.OO. y UGT, pero se sumó toda la sociedad, y que en 2001 consiguió una asistencia de 30.000 personas. Se convocó cinco años después pero con menos éxito de público y de organizaciones.

Como estaba pensando en manifestaciones reivindicativas sobre la situación de Zamora, casi me olvido de otra que fue enorme y en la que estuvimos todos: la del 11-M del año 2004, cuando el atentado terrorista de los trenes de Atocha provocó cientos de muertos, y millones de personas en toda España salimos a preguntar “Quién ha sido”, contra la manipulación del gobierno de Aznar. Allí estuvimos, como estuvimos también en las concentraciones para intentar evitar el asesinato de Miguel Ángel Blanco que, ese sí, cometió ETA. Fueron menos numerosas pero igual de terribles. Y perdimos. Como casi siempre.

Una de las más numerosas pero sobre todo de las que más perduraron en el tiempo porque era muy sentida y compartida por la sociedad zamorana, fue o fueron las que pedían que el cuartel Viriato cerrado se convirtiera en Campus. A lo largo del tiempo creo que al final estuvimos todos en unas o en otras. Y esa sí la ganamos.

La permanencia en el tiempo ha sido mayor en las manifestaciones del campo, que aún existen y son necesarias, y que son todo un ejemplo de lucha de nuestros campesinos, los que realmente siguen trabajando en la provincia y pueblan la Zamora vaciada ¡Lástima que las prisas de la diputación por estrenar la calle hace unos días, impidieran que las organizaciones agrarias estuvieran en la pancarta, cuando son agricultores y ganaderos quienes sostienen el mundo rural con su trabajo!

Como sostienen la población los trabajadores que todos los años salen a la calle el 1º de mayo, y que aunque no sean las más numerosas, también son las que permanecen en el tiempo y en la necesidad de seguir reivindicando empleo digno para poder vivir aquí. Porque el empleo digno también evita la emigración y la despoblación.

En general y salvo las citadas, los zamoranos nos hemos movilizado contra los cierres de servicios: del cuartel Viriato ahora que pedimos que reabran Montelarreina; de los trenes en el que la mayor movilización fue contra el cierre del Ruta de la Plata, pero también de cierres de trayectos; y de los Consultorios en los pueblos, que va camino de batir también un gran récord de dignidad rural.

(¡Uy! Que hablando de sanidad se me habían olvidado las grandiosas del hospital para Benavente, y contra el cierre de empresas en la misma ciudad: tabaquera, azucarera, Torío).

Porque la gente de nuestros pueblos se ha movido en su localidad, en su comarca, en la capital, en Valladolid, en Madrid y hasta en Europa. Se han desplazado con su carga de razón y dignidad toda la vida. Y con el tractor, los buenos alimentos y la música han mantenido la alegría de la lucha por las causas justas cuando es compartida.

También se han movilizado cuando han querido poner en nuestra tierra instalaciones peligrosas como la central y el cementerio nuclear –fueron también muy numerosas-, o que acaban con nuestra forma de vida como los huertos solares y los molinos eólicos, o las macrogranjas que contaminan el medio en el que vivimos.

Son tantas las manifestaciones y movilizaciones de esa Zamora “que no se mueve”, que igual que cantaba Sabina cuando era de izquierdas “cómo van a caber tantos besos en una canción”, a mí no me caben tantas manifas en este renglón

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Son tantas las manifestaciones y movilizaciones de esa Zamora “que no se mueve”, que igual que cantaba Sabina cuando era de izquierdas “cómo van a caber tantos besos en una canción”, a mí no me caben tantas manifas en este renglón. Son tantas que, pese a que es inevitable que me olvide de muchas debido a mi frágil memoria, voy a tener que ir concluyendo este escrito. Y lo hago recordando otras tres movilizaciones que también han hecho historia: la de las “mareas” en defensa de los servicios públicos que también fijan población; las de los estudiantes zamoranos que se han prolongado en el tiempo y que protestan porque quieren seguir estudiando, trabajando y viviendo aquí; y las más recientes de los pueblos quemados de la Culebra que aún esperan ayudas de instituciones como la diputación. Esa Diputación que sale a la calle con una pancarta en la que en letra pequeña se pide fiscalidad diferenciada para rebajar las cuotas a los emprendedores, y en grande se pide ayuda para Zamora. ¿La que la Diputación no ha previsto para los incendios de la Culebra? ¿La de la patronal que niega una subida salarial para sus trabajadores zamoranos?

También quiero mencionar las manifestaciones que han convocado las mujeres feministas de Zamora, que no solo han sido grandes en cantidad sino en calidad. Y que tienen muy claro que “no es no”, y “que sólo sí es sí”. Pese al ruido de una ley. O el ruido de la que no será la última por el desarrollo de Zamora de hace unos días. Una de las pocas a las que no fui, porque faltaban muchos.

¿Quedamos para hacer la pancarta?

(*) Portavoz de IU en la Diputación

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