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Celedonio Pérez

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Celedonio Pérez

Sanidad pública tocada de ala

No hay peor dolor que cuando te aprietan en la herida

Dos personas esperan a las puertas del consultorio médico de Santibáñez de Tera este verano. | J. A. G. J. A. G.

Muchos madrileños acaban de descubrir que la sanidad pública está tocada de ala. Es lo que tiene ser tan egocéntricos, que cuando vienen por aquí de vacaciones les sienta bien el clima y no se ponen enfermos, no van al médico, que si no… se hubieran enterado de que en muchos pueblos zamoranos a los médicos hay que cazarlos a lazo, que hay que ponerse malo a la carta y aprender el baile del 1, 2, 3, 4…, que te cansas de ensayarlo y que acabas cogiéndole tirria al teléfono. Ah, y a la telemedicina, también a la telemedicina, solo de oírlo.

Los pueblos están dejados de la mano de Dios, pero Zamora capital no está mucho mejor. Lo primero que te espetan en Atención Primaria cuando le dices que llevas cuatro años sin ir a consulta y que quieres que te miren de la cabeza a los pies, es: “oiga, lo que usted quiera, pero tenemos siete minutos, que tengo que ver esta mañana a sesenta pacientes”. Menos mal a las Urgencias que en los últimos años han obrado el milagro de los panes y los peces.

Dicen que en Madrid invierten poco en Atención Primaria por habitante, menos que aquí. Solo unos pocos datos para demostrar que aquí estamos muchísimo peor: la comunidad madrileña tiene 179 municipios, casi siete millones de habitantes y menos territorio que Zamora, que suma 248 municipios (506 núcleos de población) y 170.000 habitantes. Un zamoranito de a pie tiene bastantes más posibilidades de morirse de infarto que un madrileño y no es solo porque no tengamos los grandes hospitales que allí tienen.

Hablo con un familiar en el País Vasco que lleva un tiempo pachucho y con fuertes dolores y me dice que en octubre le llegó la carta para hacerse una resonancia. ¿Saben para cuándo?, para octubre de 2023, toma ya, como para unas prisas. Mientras, unidad del dolor y química, mucha química, que eso es lo que somos, cada vez más.

Lo que quiero decir es que la sanidad es un problema de Estado, que hay que expulsar de la agenda electoral y resolver entre todos. Y si no se hace así, mal vamos. Hay que entender que las primeras víctimas de la situación que estamos viviendo son los sanitarios y después los pacientes. No hay estado del bienestar posible sin una sanidad pública eficiente.

Y si hay que contratar más sanitarios, que se haga. Y que se les pague lo que corresponda para evitar que se vayan fuera. Y habrá que revisar la estructura académica y posibilitar que haya más estudiantes de Medicina. Lo que no hay que repetir es el espectáculo lamentable que están dando los medios de comunicación nacionales, los de un bando y los del otro, tras la manifestación de Madrid. Viva el sectarismo y la politización sanitaria. Ah, y el periodismo cuartelero.

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