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Opinión | Zamoreando

“A los caídos por España”

En San Atilano cada año se honra a las Fuerzas Armadas

CEMENTERIO DIA DE TODOS LOS SANTOS

CEMENTERIO DIA DE TODOS LOS SANTOS / EMILIO FRAILE

Hoy es día de oración y de recuerdo para las Fuerzas Armadas y para cuantos llevamos a flor de piel el respeto y la admiración hacia todos ellos. El mejor pensamiento es hoy y siempre para aquellos que dejaron huella y un hueco. Son los compañeros muertos que nos llevan a mirar hacia el infinito. Son los servidores de España que todo lo dieron, incluso lo más preciado, su vida, por España. Honor y gloria para todos ellos.

Es una tradición plenamente consolidada que el Día de los Fieles Difuntos, las Fuerzas Armadas españolas honren la memoria de aquellos que entregaron su vida por España, de aquellos héroes que contribuyeron a su forja, entregando su vida por la Patria. Sí, esta Patria, la única común a todos los españoles, de norte a sur y de este a oeste, tantas veces denostada por quienes quieren romper su unidad. Todos los miembros, hombres y mujeres, de las Fuerzas Armadas son “depositarios de la tradición militar española” que cumplen como sólo saben hacerlo los militares españoles. Con esa dignidad, con esa sobriedad, con esa marcialidad, con ese espíritu que los acredita.

Como cada 2 de noviembre, en el Cementerio San Atilano de Zamora en un acto presidido por el General Manuel Maldonado Pardo, General Comandante Militar de Salamanca y Zamora, tendrá lugar uno de los actos más emotivos de cuantos jalonan el calendario militar en esta tierra que sigue añorando a sus uniformados, que sigue llevando en el recuerdo aquel Cuartel Viriato, hoy convertido en campus universitario, donde tantos y tantos españoles, sirvieron a la patria en lo que nunca debió desaparecer: el Servicio Militar.

A las once de la mañana, acompañados de autoridades civiles, los representantes militares encabezados por el General de Brigada, Jefe del Mando de Ingenieros, Manuel Maldonado, rendirán honores que se materializarán con la descarga de fusilería, la ofrenda de la tradicional corona y el responso por su eterno descanso, a sabiendas de que la muerte no es el final, donde reposan el sueño eterno tantos militares, soldados españoles de todos los tiempos que se hallan en las humildes sepulturas que alberga el camposanto zamorano, sólo dos claveles, uno rojo y otro amarillo, unidos por una cinta con el rojo y gualda de la bandera de España en su memoria. Un acto que no puede ser más sencillo y emocionante. Un acto que es un deber de gratitud. Quiero homenajear con unos versos del Coronel de Infantería y laureado escritor, Luis López Anglada, a los que murieron por España: “El toque de oración inicia el vuelo. Y hay en las últimas luces del cielo, algo invisible que nos acompaña. Como si en la quietud de los soldados, estuvieran aquí formados, todos los que murieron por España”. ¡Por todos ellos!

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