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Luis Miguel de Dios

Buena jera

Luis Miguel de Dios

Rebajas, ahorros y gastos

Si nadie paga impuestos, ¿cómo se mantendrán la Sanidad gratuita y las pensiones?

Dinero

Estamos en plena guerra de los impuestos, que, sumada a la de los presupuestos, nos mantienen, día sí y día también, en una batalla interminable en la que es difícil saber quien lleva razón. Uno tiene la impresión de que las andanadas y críticas que se producen continuamente proceden más de cuestiones ideológicas que de datos concretos y objetivos. Uno puede calificar los presupuestos, los que sean, de desastrosos, pero, hombre, lo lógico es haberlos leído con detenimiento antes de formular su sentencia. Por eso me pareció un tanto aventurado (por no decir otra cosa) que el líder del PP los tachara de “antisociales” solo dos horas después de que la ministra de Hacienda los hiciese públicos. Teniendo en cuenta que se trata de cientos y cientos de folios y que don Alberto Núñez Feijóo no va, precisamente, para Premio Nobel de Economía, está claro que el diagnóstico estaba hecho antes de que salieran a la luz números y tendencias.

Huele demasiado a motivo electoral y no tanto a eso que suele llenarle la boca a los políticos con mando en plaza; o sea, a beneficio del pueblo, para que gane la gente, para mejorar el futuro de la población y así sucesivamente

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Algo similar cabe decir del otro lado. Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Nadia Calviño y algunos más (no muchos) sí sabían de qué iba la copla, pero los múltiples cargos (ministros, directores generales, subdelegados del Gobierno etc) que salieron a apoyar el proyecto, no. Tampoco les había dado tiempo a leerse todo el tocho de papeles. Sin embargo, ahí los tienen, defendiendo como jabatos unas cifras que seguramente cambiarán bastante en el trámite parlamentario, mientras cualquier militante o simpatizante de PP, Vox o Ciudadanos arremeterá contra los presupuestos aunque no haya pasado de la primera línea. Cosas de la Alta Política y de la necesidad patriótica de remar todos en la misma dirección o algo así. ¡Viva España!

También tiene mucho de patriótica la bronca que llevamos montada desde que Moreno Bonilla, el presidente andaluz, decidió bajar impuestos a los más ricos. (Perdón, perdón, que dicen algunos gerifaltes populares que ya no se debe hablar de ricos y pobres, que es una cosa anticuada, dieciochesca, rancia, que ya lo hemos superado, como el dolor por la muerte de un ser querido en una residencia madrileña por COVID, según opinión psicológica del segundo de a bordo de Ayuso). Esa bronca venía de atrás, casi es endémica en este país, pero se exacerbó a raíz del anuncio del señor Moreno Bonilla. Y en esas seguimos. Como si alguien hubiese gritado “Tonto el último”, varios presidentes autonómicos se lanzaron a una carrera que no sabemos dónde tendrá la meta. ¿En los próximos y abundantes comicios? Caliente, caliente. Huele demasiado a motivo electoral y no tanto a eso que suele llenarle la boca a los políticos con mando en plaza; o sea, a beneficio del pueblo, para que gane la gente, para mejorar el futuro de la población y así sucesivamente.

Bajar impuestos, reducir el IRPF, fijar tramos en los que se pague menos…Todo perfecto. Bobo sería quien rechazara, así, a bote pronto, tener algo más de dinero en su bolsillo, pero…Siempre hay un “pero”, aunque no nos lo cuenten, ni siquiera nos lo insinúen. Y ¿dónde está aquí el “pero” si en las cotidianas declaraciones oficiales todo parece blanco y migado, un chollo incontestable que le debemos a las maravillosas gestiones de quienes nos rigen? Pues, el “pero” reside en saber de dónde saldrá el dinero para pagar Sanidad, Educación, Dependencia, pensiones, obras públicas, infraestructuras, inversiones, ayudas a sectores necesitados (Agricultura, Ganadería, catástrofes naturales, incendios), emprendedores, autónomos, ERTES, empresas con problemas (hace poco tuvimos en Zamora el ejemplo de Siro)…

La lista de urgencias sería extensísima. Seguro que cada uno de ustedes tiene la suya propia y, quizás y a la vista de que todos somos muy solidarios, esté diciendo ahora “ah, a mí que me arreglen lo mío y lo de los chicos que andan apurados”. Very cojonut, que decía un pariente mío, pero repito la pregunta: ¿de dónde saldrá el dinero si no se pagan impuestos o si se pagan mucho menos? Me quedé helado cuando el pasado martes el presidente del Tribunal de Cuentas, Mario Amilivia, ex alcalde de León por el PP, dijo en las Cortes que la pandemia aumentó, en 2020, el gasto en la Junta en casi 1.500 millones, pagados con fondos estatales. Eso tampoco nos lo había contado Mañueco. Quizás, riñas entre administraciones aparte, lo de menos sea la procedencia del dinero. Al fin y al cabo, sale de nuestros impuestos.

-Oiga, don Gundisalvo, ¿qué impuestos, si aquí no quiere pagar ni dios? Que le atiendan bien, sí; ese es otro cantar.

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