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Carmen Ferreras

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Carmen Ferreras

La primera fila

No va a haber filas suficientes en primera línea de notoriedad

RAMOS CARRION LOCALMONTAJE DE LA EXPOSICIÓN "MIGUEL RAMOS CARRIÓN: ZAMORANO Y AUTOR CÓMICO" EN EL TEATRO RAMOS CARRIÓN DE ZAMORA, BUTACAS, ESCENARIO EMILIO FRAILE

¿Qué tendrá la primera fila que es la más disputada, la más buscada, la más querida, la más anhelada? La primera fila es objeto de deseo. Por la primera fila, hay quienes matarían. Se le adjudica lo de la primera fila casi en exclusiva a los políticos, y no. No solo ellos buscan el sitial de preferencia cuando acceden a un acto propio o ajeno. Los representantes de otras instituciones ajenas a la política o tangenciales son incluso peores.

Cuando hablo de la primera fila, me refiero a teatros, auditorios, allá donde quiera que se celebre un acto, sobre todo si es multitudinario. Si políticos y representantes de instituciones, pongamos por caso empresariales, se dieran cuenta de que mezclándose con el público en general, es decir con los pobres mortales, como usted y yo, ganarían puntos, recapacitarían y abandonarían ese protagonismo que quieren adquirir a través de la primera fila.

En un acto muy reciente, resultó vergonzoso, así me lo hicieron notar, precisamente para poder contarlo, cómo los de segunda, tercera e incluso cuarta fila buscaban entre las tres primeras su nombre para instalarse en la comodidad de la notoriedad que les aleja del anonimato. Craso error. Hay que mezclarse con los ciudadanos. Hay que sentarse entre ellos y con ellos. Y cambiar impresiones y saber qué piensan. Y da lo mismo si los ciudadanos son civiles o llevan uniforme.

Hace muy feo, ver cómo, según quienes, se vuelven locos y locas buscando su nombre en el asiento. La ciudadanía no es tonta, se da cuenta de todo y toma nota. Me repatean aquellas que están todo el día apelando a la sociedad, es decir, al común, pero en cuanto tienen oportunidad buscan el lugar preferente para no mezclarse. En el fondo son sectarios, elitistas. Aunque estén temporalmente ocupando el puesto quieren hacerlo notar. Y a fe que se emplean a fondo.

Como los presidentes de las comunidades de vecinos empiecen a reclamar su lugar en los eventos, no va a haber filas suficientes en primera línea de notoriedad. Cuanta tontería se divisa en las distancias cortas y aún en las medias y largas. Y que feo hace, por mucho que lo exija el protocolo, ver al personal buscando su butaca para colocar sus institucionales, o no, posaderas. Se puede entender con los cargos pertinentes, pero, los demás...

A la sociedad apelan cuando la necesitan para destinar un óbolo o conseguir un voto, pero en cuanto lo alcanzan, como siempre, si te he visto no me acuerdo. Un poquito más de sencillez no les vendría mal. En especial a los de tercera y cuarta fila que, ¡ya me dirá usted!

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