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La Opinión de Zamora

Editorial azul

Fromago, un éxito que debe tener continuidad

FERIA INTERNACIONAL DEL QUESO FROMAGO CHEESE EXPERIENCE. QUESOS. FERIA. EMILIO FRAILE

La feria Fromago era el acontecimiento que Zamora necesitaba. No ya como revulsivo económico, siendo, como es, un importante impacto el que deja el certamen y que las estimaciones iniciales cifran en un millón de euros, sino como promoción exterior de los atractivos de la ciudad y la rica producción agroalimentaria provincial, además otro hecho nada desdeñable: la inyección de moral que supone para una sociedad demasiado acostumbrada a las decepciones.

El éxito de Fromago es el del trabajo bien hecho, el de la colaboración entre la sociedad civil y las instituciones. La Diputación ha capitaneado con tesón, con esfuerzo y planificación la iniciativa nacida desde la asociación Zamora 10. Y se ha demostrado que esa receta, la de la colaboración entre la iniciativa privada y la dirección institucional con un objetivo claro y preciso, con una estrategia al margen de cualquier improvisación, funciona. Eso significa que Zamora puede funcionar, que aún queda margen para una esperanza que las estadísticas pintan siempre con los colores más oscuros.

La implicación de la ciudadanía de a pie, a cuya colaboración instaba a principios de semana el presidente de la Diputación, Francisco José Requejo, ha sido parte indudable del abrumador éxito de público. Y cómo no, de los productores y de los hosteleros. Todos a una para conseguir convertir a la ciudad y su provincia como un referente mundial del queso y, de paso, de toda una producción que incluye también el lechazo, los embutidos, o la miel.

El éxito de Fromago debe servir para recapacitar sobre la necesidad de continuar con las líneas de ayuda que impulsen el sector, que se siente desprotegido en origen, en las explotaciones, y cuya rentabilidad se ve amenazada

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Los empresarios zamoranos llevaban demandando muchos años la vuelta de la añorada Feria del Vino y el Queso, el único certamen regional que acogía Zamora en las Ferias de San Pedro y que dejó de celebrarse hace dos décadas. Y era necesaria una nueva puesta en escena, un nuevo concepto que respondiera a los tiempos actuales. Todo ello lo ha conseguido Fromago: una ciudad que presta el mejor de los escaparates, sus calles históricas, a lo largo de dos kilómetros, de la Marina hasta el corazón del casco antiguo, en la plaza de la Catedral, todas ellas con miles de personas disfrutando de la muestra y con el beneplácito de una meteorología envidiable.

Partía el certamen con unos mimbres asegurados: la calidad de la producción quesera, de una calidad excelente que ha conquistado los paladares más exigentes en mercados internacionales. Los productores del queso, como lo fueron en su día los de los vinos de Toro, forman parte de esa cúpula empresarial que para nada responde al tópico de conservadurismo. Han sido, y son, empresarios, en su mayoría, que han sabido apostar por la diversificación, por la singularidad, por ampliar horizontes comerciales. El sector quesero zamorano consiguió, por mérito propio, el marchamo de la Denominación de Origen. Una marca de calidad ajustada a otra de las realidades palpables de la provincia: la importancia de la cabaña de ovino y caprino, que coloca a Zamora como líder en producción láctea y de carne.

Todo ello ratificado por una constante innovación tecnológica que va de la selección genética a la obtención de la materia prima en condiciones sanitaria inigualables en todo el mundo, a decir de los veterinarios especialistas.

El éxito de Fromago debe servir para recapacitar sobre la necesidad de continuar con las líneas de ayuda que impulsen el sector, que se siente desprotegido en origen, en las explotaciones, y cuya rentabilidad se ve amenazada por los bajos precios que se pagan a los ganaderos, incluso en plena escalada de los alimentos, como ahora. Y, más allá del origen, no menos importante es que el lácteo es uno de los sectores cuya transformación se produce en las múltiples fábricas lácteas de la provincia, por lo tanto, generador de ese valor añadido que se escapa con otras muchas materias primas que se producen en territorio zamorano.

Fromago ha servido para revalorizar el papel de los maestros queseros y, con él, la acertada creación de la Fundación de la Escuela Internacional de Industrias Lácteas, nacida, asimismo, de mano de Zamora 10. Si la provincia consigue consolidar la escuela como referencia en la formación de un producto como el queso, será otra buena base sobre la que construir ese futuro que todos anhelamos para los zamoranos.

El certamen ha sido un magnífico escaparate para 275 expositores, que han tenido contacto directo con los consumidores a través de las ventas en los stands donde han podido exponer públicamente el trabajo de cientos de empleados que tienen un puesto en Zamora ligado al sector. Además, ha servido para situar en el sitio que le corresponde a la producción de las queseras menos conocidas y un contacto decisivo con los mercados exteriores.

La misión inversa organizada por la Cámara de Comercio, en vísperas de la feria, ha permitido que aquellos empresarios que tienen más difícil la apertura de otros mercados accedan a contactos que pueden significar la ampliación de sus negocios y, con ella, la creación de puestos de trabajo, el más eficaz freno a la despoblación.

Todo lo apuntado reúne argumentos suficientes como para que este Fromago 2022 tenga continuidad y que no quede como un hecho extraordinario pero aislado. Ello requerirá esa coordinación que ya se ha demostrado difícil pero posible. El esfuerzo colectivo es el único capaz de colocar a Zamora en el lugar que se merece.

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