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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

Zamoreando

Carmen Ferreras

El privilegio de comer

Todo está por las nubes, sobre todo la cesta de la compra

BANCO DE ALIMENTOS DE ZAMORA EMILIO FRAILE

No estamos prestando atención a los signos de alarma sobre los que hacen hincapié los economistas. Como sigamos así nos vamos a dar de bruces con la realidad. Oímos hablar de la inflación y como el que oye llover. Pues bien, de entrada y sin más rodeos le diré que la inflación convierte a algo tan básico como la alimentación en un privilegio del que, no tardando mucho, no podrá gozar buena parte de la población española.

Se nos está repitiendo por activa, por pasiva e incluso por perifrástica, sin que nos detengamos a reflexionar, sobre lo que se nos viene encima. Perdón, sobre lo que ya está aquí, solapado con el verano y las vacaciones. La inflación está sangrando los bolsillos de los españoles. Y lo está haciendo cebándose en el gasto que hace a los hogares más vulnerables: la alimentación. Todos, en mayor o menor medida, lo estamos notando. Salvo que algunos necios no lo quieren ver. Son ciegos ideológicos. No hay más que poner un pie en la calle para darse cuenta del problemón que tenemos encima. Las presiones inflacionarias son ya insoportables.

Da miedo ir a la plaza, y no precisamente la de toros, al supermercado, a la tienda de ultramarinos, a la frutería, a la carnicería, a la pescadería y allí donde se venda un producto alimenticio

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Todo está por las nubes, los carburantes, el gas, la electricidad, la vivienda, el ocio pero, ante todo y sobre todo, la cesta de la compra. Da miedo ir a la plaza, y no precisamente la de toros, al supermercado, a la tienda de ultramarinos, a la frutería, a la carnicería, a la pescadería y allí donde se venda un producto alimenticio. En el pasado mes de julio, la inflación anual en España se sitúo en el 10,8% según el INE. Este Índice de Precios al Consumo implica que los precios se elevaron en julio hasta niveles no alcanzados desde septiembre de 1984.

Y los españoles, callados, narcotizados, sin reaccionar, algún que otro despotrique en redes y nada más. Hasta que la cornada del hambre surta efecto. Porque duele más ese desgarro que el que proporciona el propio pitón del astado. Los alimentos y las bebidas no alcohólicas están intratables. No es de extrañar que cada vez sean más las voces y los estudios que alertan de un encarecimiento nunca antes visto en los alimentos. Incluso el Banco de España ha puesto el foco en el alza sin precedentes del precio de materias primas alimenticias.

La organización Human Rights Watch también cargó el pasado mes de junio contra el Gobierno de España por saltarse su deber de cumplir con el derecho de las personas a la alimentación, lo que, a raíz de la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus, ha obligado a muchas de ellas a buscar ayuda no gubernamental.

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