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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

Zamoreando

Carmen Ferreras

Volver al pasado

El progreso tiene muchas ventajas pero también inconvenientes

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Nos vienen avisando insistente y machaconamente que viene el lobo. Tengo la sensación de que no estamos haciendo mucho caso y eso que estamos conviviendo con el lobo que representa la sequía. No hay más que ver la situación de los embalses. De agua, más bien poca. La tierra se agrieta, se desertiza, pero el personal sigue dándole al grifo con una prodigalidad que nos va a salir cara de narices a todos. Estamos en situación de prealerta por la sequía y según reza el titular de nuestro periódico del pasado viernes, “La capital se prepara para aplicar cortes de agua corriente si no llueve en un mes”. No tiene pinta. Aunque nunca se sabe. A ver qué dicen las cabañuelas.

Me veo volviendo al pasado que muchos zamoranos reconocerán. Lamento decir que no conozco ese pasado más que de oídas. Primero porque servidora era muy niña y segundo porque vivía lejos de España, en Guinea Ecuatorial y allí no había ese tipo de restricciones, ya que cuando llovía lo hacía con ganas y durante seis meses.

Me decía la señora Arsenia que, de seguir así, acabaremos bajando al río a lavar y a Guimaré a coger agua con la que calmar la sed. Volverán los grandes barreños, las palanganas, las tinajas que tan fresquita conservan el agua y toda esa suerte de artilugios capaces de contener el líquido elemento, un bien común pero escaso que estamos mal utilizando. El progreso tiene muchas ventajas pero también inconvenientes. No nos educan en el respeto al medio ambiente, a realizar un consumo responsable y así nos va.

Como sigamos por este camino equivocado me veo volviendo al pasado. Lo haremos a pasos agigantados porque ciertas cosas no esperan cuando se desatan y muestran su furia, que puede ser activa como el fuego y pasiva como la falta de agua potable. La señora Arsenia dice que volveremos a la alpargata y al racionamiento. La alpargata ahora la utilizan las ‘royals’, el racionamiento es algo que me da miedo. El racionamiento es algo que pondría al personal en pie de guerra urbana. El racionamiento haría aflorar la picaresca, España tiene el monopolio, y la delincuencia más feroz.

O nos mentalizamos o empezamos a hacer las cosas bien o no habrá futuro. Ni soy alarmista, ni creo en las conspiraciones, que también, ni toda esa suerte de cosas que se cuentan por ahí, sí me gusta ser realista y la realidad no es muy boyante que digamos. Menos despendole y más sentido común, ¡ah! y del viejo, el consejo. Porque quien a viejo quiere llegar, bueno es que a los viejos empiece a honrar.

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