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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

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Carmen Ferreras

¡Apaga y vámonos!

No se puede condenar al comercio de la forma que el Gobierno pretende

Aparatos de climatización DAVID GARCIA FERNANDEZ

Mientras el presidente del Gobierno ha hecho las maletas, embarcado en el Falcon del Ejército del Aire, poniendo rumbo al Palacio de La Mareta, regalo del rey Hussein de Jordania al rey Juan Carlos y que éste donó a Patrimonio, los españoles, todos menos los madrileños, los vascos y puede que los de Castilla y León también, nos tenemos que apretar el cinturón energético y caminar a oscuras por las mal iluminadas calles, porque escaparates y monumentos deben prescindir de sus luces que son las que en verdad alumbran las calles.

El Gobierno de vacaciones y buena parte de los españoles también. Cuando vuelvan en septiembre se darán cuenta de la cruel realidad. Nos ordenan ahorrar energía, mientras ellos, los ínclitos de la bancada azul, despilfarran. Porque un despilfarro es mover el Falcon para ir a conocer al Papa, ir de compras a la Quinta Avenida en Nueva York, y visitar Las Hurdes para comprobar cómo se quemaba Extremadura. Bueno, en este caso, el presidente Sánchez prefirió viajar en el Súper Puma, mientras por carretera viajaba el coche oficial con sólo un pasajero, el chofer, para así no recorrer a pie los tramos donde fue abucheado por unos ciudadanos que empiezan a estar hartos.

La luz en los monumentos es un atractivo para el que quiere ver, para el que quiere conocer y fotografiar lo más emblemático de cada ciudad y pueblo

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No se puede condenar al comercio de la forma que el Gobierno pretende. Como no se puede condenar al turismo. La luz en los monumentos es un atractivo para el que quiere ver, para el que quiere conocer y fotografiar lo más emblemático de cada ciudad y pueblo. Otros son los recortes que debería imponerse Sánchez. El Falcon y el Súper Puma en el hangar del que no deben salir. Consumen y contaminan una barbaridad. Utilizan combustible, el que se necesita para la luz, el aire acondicionado y la calefacción. Sánchez se aplica la paremia aquella que constituye el estribillo de una conocida letrilla de don Luis de Góngora: “¡Ándeme yo caliente y ríase la gente!”.

El Gobierno amenaza con sancionar a las empresas que incumplan el límite de temperatura y da una semana de plazo. Mientras el presidente nos pide sacrificios se ha gastado en La Mareta, con dinero público, 150.000 euros. Y cuando se canse de Lanzarote, querrá ir al palacio de Las Marismillas donde ha realizado obras de reforma por un importe de 1,6 millones de euros, los últimos 375.000 financiados con cargo a los fondos europeos.

Que yo sepa, los Fondos Estructurales y de Inversión europeos son: Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Fondo Social Europeo, Fondo de Cohesión, Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural y Fondo Europeo Marítimo y de Pesca. Nada se dice sobre destinarlos a la rehabilitación de palacetes donde veranea o ‘invernea’ Sánchez,

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