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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

Zamoreando

Carmen Ferreras

Un médico de premio

Es un orgullo que Raúl Antúnez haya sido galardonado por su labor

Operación en un hospital Ical

Es una fuente de alegría saber que un zamorano, triunfa o es premiado en el ámbito profesional al que pertenezca. Siempre es una satisfacción que hay que celebrar, sobre todo en estos tiempos en los que las alegrías nos llegan por cuenta gotas. El fuego le ha dado la puntilla a Zamora. De esta no nos vamos a recuperar con la celeridad que cabría esperar. Que un zamorano, el doctor Raúl Antúnez-Conde, cirujano maxilofacial haya sido galardonado con el Premio Fin de Residencia de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello, no deja de ser una noticia edificante en medio de tanta devastación.

Aunque ahora presta su servicio en la Clínica Rúber, Raúl Antúnez-Conde ha realizado su formación como médico interno residente en el Gregorio Marañón, finalizando el pasado mayo con la calificación máxima. Este galardón le ha sido concedido durante la celebración del XVIII Congreso de Cirugía Oral e Implantología celebrado en Almería en medio del aplauso generalizado de todos los asistentes. Una buena noticia porque Raúl ejerce de zamorano donde quiera que esté. No olvida esta su tierra que visita frecuentemente y donde vive su familia.

Raúl posee varios másteres universitarios relacionados con su profesión, ha realizado diversos proyectos de investigación dentro de su especialidad y ha recibido varios premios a lo largo de su trayectoria

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Ser el mejor médico residente que concluye su formación a nivel nacional, como así lo atestigua este galardón especial, es un acicate en la carrera profesional de nuestro joven doctor. Si el premio valora méritos académicos y clínicos, así como de investigación, estimo que habría que añadir una cuestión que a nadie pasa desapercibida, la tremenda humanidad, la bonhomía de este joven doctor que te cautiva con su mirada limpia, sus palabras siempre cálidas, sus actitudes y sus aptitudes, su cercanía y una humildad, frente a tanta soberbia, que atrapa y cautiva.

Hablar de Raúl Antúnez no es hacerlo de un novato, de un recién llegado al orbe de la medicina. Raúl posee varios másteres universitarios relacionados con su profesión, ha realizado diversos proyectos de investigación dentro de su especialidad y ha recibido varios premios a lo largo de su trayectoria, destacando diversas publicaciones científicas de alto impacto internacional. Ahí es donde yo quería llegar. Porque a pesar de todo lo conseguido, la humildad es su mejor seña de identidad. Ya lo demostró cuando fue premiado en una edición anterior del mismo Congreso, merced a un estudio desarrollado en el propio servicio del Hospital Gregorio Marañón y que fue galardonado por su alta calidad científica.

Darte las gracias me parece poco, Raúl, por lo conseguido que constituye, sin duda, una gran noticia en medio de tanta devastación y tanta ineficacia. Zamoranos como tú, querido doctor, sois un orgullo para esta tierra que os necesita.

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