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La Opinión de Zamora

Veinte años sí es mucho...

El regalo del Festival de Fados de Castilla y León en la Fundación Rei Afonso Henriques

Una de las actuaciones del Festival de Fados del año pasado. Nico Rodríguez

Nos dice el conocidísimo tango “Volver” que “veinte años no es nada” y si se tiene en cuenta que los paralelismos entre el fado y el tango son notables y numerosos, este fin de semana pasado, en Zamora, en el Festival de Fados de la FRAH, se ha producido una paradoja notable porque veinte años de festival son mucho. El Tango y el Fado se desarrollaron y extendieron casi al mismo tiempo por el mundo en la primera mitad del siglo XX, por su valor musical y por la notabilísima fuerza de sus dos parecidas figuras universales: Carlos Gardel desde Argentina en el Tango y Amália Rodrigues desde Portugal con el Fado. Fado y Tango cantan apasionadamente el amor y el desamor en unas vivencias estrechamente comunicadas con el público en pequeños escenarios de taberna; en ese desgarro musical de la voz y el instrumento protagonista del bandoneón para el tango y la guitarra portuguesa del fado. La diferencia fundamental es que el Tango se baila y el Fado jamás, pero por lo demás se le pueden encontrar muchos detalles de similitud.

Pero aquí y ahora podríamos decir que los veinte años del “·nada” del tango son en cambio un “mucho” del Fado en Zamora. Al fresquito del anochecer, en la orilla del Duero, en los jardines de la Fundación Rei Afonso Henriques, donde de una manera consecutiva se han venido celebrando los festivales, salvo el único y excepcional caso de la tormenta que impidió la velada de Misia, preparada el 25 de julio de 2012.

Una maravilla que se repite en el alma de los centenares de personas asistentes, con los emotivos versos

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Y este fin de semana pasado se ha celebrado la vigésima edición, como aquella anterior de la que en estas mismas páginas de La Opinión de Zamora, se decía: “el Festival de Fado de Castilla y León es una suerte, una dádiva, una maravilla que no tiene nada de alucinación, aunque sí bastante de magia”. Una maravilla que se repite en el alma de los centenares de personas asistentes, con los emotivos versos que, aunque quizá no siempre se puedan comprender por la dificultad fonética del cadencioso portugués para el oído castellano, sí se llegan a sentir y vivir en el alma, junto al también cadencioso Duero, que se convierte un rato en Douro.

Al anochecer, con la compañía en la otra orilla de las centenarias y cálidas piedras de la muralla, el puente que se cimbrea hacia la ciudad y la iluminada figura hermosa de la catedral, las guitarras y las voces lusas nos tocan el corazón, con los respingos de acordes vibrantes de las guitarradas y los diálogos de voz y cuerdas llenas de expresividad y pasión.

Además, la temporalidad anual añade al espectáculo musical, la vivencia del paso de la propia vida, que de alguna manera se concreta y se celebra, un año o más, junto a los familiares, amigos y conocidos zamoranos que “gostam do Fado” y que agradecen a Portugal, a los portugueses y a lo portugués ese regalo.

El regalo de decenas de fadistas y músicos de muy notable calidad artística, a veces muy jóvenes y en otras ocasionas ya sobradamente consolidados, que han venido a Zamora, han dejado un trocito de su corazón y de su arte y que además llevan a Lisboa, a Porto y a otros lugares del Fado el nombre y el vestigio de una Zamora que ya se conoce mucho en ese mundo artístico.

El Festival es un regalo de la Fundacion Rei Afonso Henriques - con José Luis Prada desde mismísimo principio, junto a sus colaboradores -, de la Diputación, del Ayuntamiento y de algunas Cajas, establecimientos bancarios y benefactores culturales que hacen posible la continuidad de Festival. Que como queda dicho se puede considerar una preciosa dádiva. Y es también el regalo de saudade, esa cualificada nostalgia portuguesa que Teixeira de Pascoaes (Amarante, 1878-1952), define como “el deseo de la cosa o creatura amada, que en dolor se convierte por la ausencia” y que hace continuar deseándola. Como nosotros deseamos ya, desde el mismo sábado por la noche, volver a tener el próximo Festival el año que viene.

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