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La Opinión de Zamora

Luis Miguel de Dios

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Luis Miguel de Dios

Ni diálogo ni social

La dura cerrazón del consejero de Empleo deja en el aire una partida de 32 millones

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, preside la reunión del Consejo del Diálogo Social. Eduardo Margareto

Aterrados por los trágicos incendios; asfixiados por la nueva ola de calor tórrido; pendientes del debate sobre el Estado de la Nación, y alterados por las vacaciones, hemos reparado menos de lo necesario en lo que está sucediendo en las reuniones (o lo que sea) en torno al Diálogo Social en Castilla y León, una de nuestras señas de identidad, según repiten con satisfacción Junta, CEOE, UGT y CCOO, es decir Gobierno regional, empresarios y sindicatos. Aun recuerdo el orgullo y la euforia con que todas las partes, empezando por el ex presidente Juan Vicente Herrera, presentaban las renovaciones de los acuerdos y su insistencia en que los pactos propiciaban un clima de paz social que no existía en otros lugares de España. Hasta hoy.

Fernández Mañueco heredó esta situación y, como parecía lógico y natural, decidió continuarla, pero, ¡ay!, también decidió convocar elecciones anticipadas, no sacó los resultados que esperaba, aceptó (o quiso) la coalición con VOX y tragó con el nombramiento, impuesto por el partido ultra, de Mariano Veganzones como consejero de Industria, Comercio y Empleo, un departamento de enorme importancia en cualquier Ejecutivo, pero más aquí, donde la industria, salvo excepciones, brilla por su ausencia y el empleo no digamos. Lo del comercio lo dejamos para otro día, para cuando unos grandes almacenes anuncien más rebajas. Al conocerse la designación de don Mariano como titular de la citada Consejería, un experto en la política autonómica cercano al PP me comentó:

-Ojito con Veganzones, que es de los que le gusta dejar su sello, que se note que está ahí. Además, suele ser más papista que el Papa. Hacía méritos en el PP y ahora seguro que se coloca a la derecha de Vox. Tiempo al tiempo.

Hemos reparado menos de lo necesario en lo que está sucediendo en las reuniones (o lo que sea) en torno al Diálogo Social en Castilla y León

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No ha hecho falta esperar mucho. El señor Veganzones sorprendió a todos en su discurso de presentación ante la comisión parlamentaria correspondiente. En vez de hablar de sus planes y objetivos, volcó sus deseos en acabar con “los virus comunistas” y en rechazar las alarmas antes el cambio climático. Tal vez estuviera embarcado en estas tareas básicas para nuestra tierra cuando surgió la crisis de Siro y él desapareció, hizo mutis por el foro. Hubo quien pidió su cabeza, pero don Mariano andaba a otros menesteres, entre ellos a reventar el Diálogo Social y las relaciones con empresarios y trabajadores. ¿Con la aquiescencia de Mañueco? No lo creo, sería un suicidio político, pero también parece claro que el presidente de la Junta podía hacer más de lo que está haciendo para recuperar las buenas relaciones con CEOE, UGT y CCOO. Y demostrar, al margen de buenas y reiterativas palabras, que es él quien manda aquí y quien marca las directrices del gobierno; como corresponde a un presidente.

Estas premisas son necesarias porque los últimos acontecimientos dan la impresión de que hay dos gobiernos, uno del PP y otro de Vox. Veamos un ejemplo peligroso e ilustrativo: tras una reunión infructuosa entre los máximos dirigentes de Junta, CEOE, UGT y CCOO, se acordó, como mal menor, revisar consejería a consejería el Diálogo Social pese a que los acuerdos para este año habían sido firmados por el propio Mañueco. Pues bien, las consejeras de Familia, Isabel Blanco, y Educación, Rocío Lucas, ambas del PP, garantizaron el pasado miércoles a empresarios y sindicatos que ellas cumplirían todo lo pactado (y, repito, rubricado) en el marco del Diálogo Social.

Sin embargo, solo un día después, Mariano Veganzones dijo que nanay, que él no iba a cumplir los acuerdos “salvo que fuera obligado por ley”. No le importó que sus interlocutores le recordaran lo de la firma de Mañueco, el compromiso, etc. ¿Por qué? No se aclaró en la exposición de don Mariano. Lo que sí está claro es que quedan, de momento, en el aire muchas cosas. Quizás la más llamativa y de repercusión social es el bloqueo de 32 millones de euros del Plan de Empleo Local que iba a permitir a los ayuntamientos la contratación de 4.000 trabajadores. O sea, y resumiendo, el consejero de Empleo se carga 4.000 empleos aprobados y presupuestados y deja a muchos municipios sin un dinero con el que, como en años anteriores, ya contaban. También se paralizan líneas de Prevención de Riesgos Laborales, Formación Profesional e iniciativas del Plan de Igualdad de Género.

A todo esto, seguimos sin saber si don Mariano ha cazado muchos virus comunistas. Díganoslo pronto, hombre; no nos tenga en este sinvivir.

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