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La Opinión de Zamora

Laura Rivero

Zamora perpleja, paradójica, ilógica, ojiplática… ¡cómo nos sentimos!

Los intereses no son de los territorios sino de las personas

Un vecino pasea por las solitarias calles de su pueblo JOSE LUIS FERNANDEZ

¡Perplejo! Así dice que se ha sentido la cercana persona de Cipriano, director general de Caja Rural, al enterarse de la propuesta de la Cámara de Comercio de exigir un Plan Zamora para el desarrollo de esta provincia, consistente en reclamar unidad a todas las administraciones y a algunas asociaciones empresariales para salvar a Zamora de la despoblación. La perplejidad era debida a la salida de la Cámara hace unos meses de la entidad Zamora 10, que también reclamaba la unidad, tenía varios planes y a mayores había conseguido una financiación casi estable de instituciones como la Diputación y el Ayuntamiento de Zamora. El abandono a la vez de la CEOE, puede hacer desaparecer a Zamora 10, tras haber invertido una pasta pública de las instituciones en una Escuela de Industrias Lácteas -cuya supervivencia puede peligrar si no sigue financiada por Ayuntamiento y Diputación- y otra pasta gansa en acuñar una marca de amor entre la “z” y la “a”, que ya era popular entre los enamorados zamoranos o “enzamorados” (según marca propia para quien quiera usarla “de gratis total”).

¡Anonadados! Nos quedamos al conocer la noticia del abandono de Zamora 10 de quienes habían sido sus impulsores y promotores que, como el capitán Araña, habían embarcado a las tropas y ahora se bajaban del barco, sin dar ninguna explicación privada ni pública a los representantes institucionales que a regañadientes habían aceptado que con su dinero “público” se financiaran otros protagonismos “privados”. Y dejando en tierra de nadie una Asociación que se puso un 10 nada más empezar la carrera y antes del primer examen, y de la que ahora huyen como las ratas en caso de naufragio. Y todo sin haber reconocido más que éxitos en su corto periplo por estas aguas embalsadas en beneficio de grandes multinacionales productoras de energía, dejando un secarral de pequeñas empresas arruinadas al lado del embalse.

Si existe la lucha entre la misma clase social como ha pasado en Zamora 10, hay que concluir que no todas las empresas tienen los mismos intereses aunque se asocien bajo el mismo paraguas

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¡Ilógico! Nos ha parecido siempre a algunas personas “enzamoradas”, que se apele desde siempre a todos los sectores económicos a la unidad y a planes conjuntos para cambiar la situación de Zamora, sin tener en cuenta que en esta provincia como en cualquier territorio geográfico y cualquier lugar del mundo hay ricos y pobres –ninguno de ellos sólo por méritos o deméritos propios. Y que hay intereses distintos que tienen que ver con la clase social a las que se pertenece y que pueden no ser comunes e incluso ser contradictorios. Estos días de subida de precios estamos viendo a los sindicatos y a las empresas enfrentándose ante la inflación en la negociación colectiva, para pedir los primeros que suban los sueldos porque a los medios humanos que son los trabajadores les han subido las cosas de comer y la energía, y responder los otros que a ellos les suben los otros medios materiales de producción llamados suministros y la energía. Lo único que comparten en común es la subida de la energía, que acaban ambos reivindicando al gobierno para que tome medidas.

¡Sorprendidos! Nos hemos sentido siempre cuando los propios sindicatos de clase promovían hace años la unidad con las organizaciones empresariales y con partidos políticos de todos los gustos y colores para elaborar lo que entonces se llamaron Planes de Choque, como Zamora Existe, para salvar a Zamora de ese camino de despoblación que entonces se iniciaba y ahora se acelera. No hace falta ser marxista para reconocer que los intereses no son de los territorios sino de las personas: basta con ver a los africanos que mueren en las fronteras de alambradas o del mar intentando poblar territorios como la España vaciada. Por otra parte, si existe la lucha entre la misma clase social como ha pasado en Zamora 10, hay que concluir que no todas las empresas tienen los mismos intereres aunque se asocien bajo el mismo paraguas: que los problemas de un pequeño empresario tienen más que ver con los de los trabajadores que con las grandes empresas. Que en Zamora también hay clases sociales, y por eso estas movilizaciones de buena fe por Zamora, acaban en enfrentamientos o luchas internas. A la experiencia me remito: para lucha, la de la clase empresarial entre ella. .

¡Paradójica! Es como definen la situación política de Zamora capital fuera de las fronteras de la bien cercada por su muralla, debido a que una ciudad que casi siempre había apostado por la derecha política y que tradicionalmente tiene una imagen conservadora y tradicional, haya sido capaz de despejar la Muralla -literal y simbólicamente- para que en el ayuntamiento gobierne un partido de izquierdas con mayoría absoluta.

¡Pasmados! Como nos quedamos los militantes de Izquierda Unida hace años cuando en una manifestación impulsada por nosotros rodeando la valla del Cuartel Viriato para que revirtiera a la ciudad y se convirtiera en Campus Universitario, el Alcalde del PP en una acto sorprendente saltó la valla y okupó –cuando se escribía ocupó- el Cuartel abandonado, durante un mes. No nos quedó más remedio que convivir en la okupación a la izquierda de IU con el alcalde de derechas, en lo que podría haber sido calificado como “contubernio judeo-masónico”. Pero que acabó con una amistad ganada a fuerza de respeto, que a Antolín le supuso la pérdida del apoyo de su partido.

¡Ojiplática! Y es que en Zamora como en la vida se suceden sucesos que nos dejan atónitos porque no podemos explicarlos.

En asuntos de más actualidad, en Zamora no acabamos de comprender cómo es posible que un paraje de gran valor medioambiental, protegido con calificaciones nacionales e internacionales de gran renombre, y con escasa presión de la población porque está vaciado de personas y lleno de fauna, pueda arder como la yesca. Si eso pasa con la Culebra, ¿qué nos espera a los paisajes sin interés para la biosfera?

En otro orden de cosas, en Sanabria han tenido cortes de luz en un día en que era el escaparate turístico con la celebración de las regatas de piragüismo en el Lago ¿Cómo vamos a atraer a los turistas si ni luz somos capaces de garantizar? También es sorprendente la indignación de los habitantes ante este hecho de verano, y no porque el apagón se vive en silencio el resto del año en los temporales de invierno, cuando quedan aislados.

Claro que con lo que sucede en España también nos quedamos estupefactos. En medio de la crisis económica derivada del Covid y de la guerra de Ucrania, con una inflación desbordada, el Gobierno de España decide aumentar el gasto militar porque en la capital del reino se reúnen los mandatarios de la OTAN. Y por si esto fuera poco, sus mujeres se hacen una foto ante el Guernica, que simboliza la oposición a los bombardeos de nuestra guerra civil, para reivindicar la fuerza de esa organización y justificar “si vis pacem, para bellum”. Mientras, el corazón del pueblo español sigue latiendo: “OTAN no. Bases fuera.” Y nuestro partido forma parte del Gobierno.

¡Cómo nos vamos a sentir!

(*) Portavoz de Izquierda Unida en la Diputación Provincial

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