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La Opinión de Zamora

Juan Carlos Herrero

Todos somos la Sierra de la Culebra

¿Hasta cuándo duraremos con tanta desolación como este incendio?

INCENDIO SIERRA DE LA CULEBRA. CONSECUENCIAS Emilio Fraile

Si las cuentas no nos fallan la recién nombrada Junta de Castilla y León está compuesta por, nada menos, que noventa y siete altos cargos, es conveniente retener esta cifra antes de continuar argumentando, constructivamente.

Estamos a las puertas de la noche de San Juan, hay quien eleva a ritual, no ya contemplar las llamas purificadoras, incluso pisar brasas en un reto al fuego que catapultó al hombre a dominar el universo, la Tierra nos queda chica.

Tras la catástrofe medioambiental, social y económica del devastador incendio de Sierra Culebra, es alentadora la llamada de la “Coordinadora por la sierra de la Culebra” que convoca a la sociedad zamorana, a Castilla y León, con el esperanzador lema de “Todos somos la sierra de la culebra, por su recuperación, por su futuro”.

Se nos acaba el calendario escolar y es una pena, pues controlado el incendio que arrasó el equivalente a treinta y siete mil campos de fútbol como el “Estadio Ruta de la Plata” de Zamora, sería un escenario apocalíptico que los noventa y siete altos cargos deben visitar, antes que el olor a fuego se disipe. No hay mejor retentiva de la memoria que el olor, los bomberos sabemos de qué hablamos.

Dotar a los profesionales de la extinción de medios suficientes, es incuestionable la capacidad científica de investigar las causas y todo el poliedro que envuelve el tetraedro del fuego

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El siguiente paso a esta convocatoria de la sociedad zamorana castellano-leonesa, para manifestar respetuosamente la loable intención de “futuro”, sería fletar autobuses llenos de educadores, de pedagogos que gustosamente documentaran las huellas que dejan las botas al pisar el hollín, como las que delataron las pisadas de “Lucy”, Australopithecus afarensis, hace tres millones de años, en Etiopía, inicio de nuestro reloj molecular.

¿Hasta cuándo duraremos con tanta desolación como este incendio?

En esa comparecencia o trabajo de campo, in situ en sierra de La Culebra, que gustosamente harán los educadores, deberían incorporarse los noventa y siete altos cargos de la Junta de Castilla y León, y que en su declaración de intenciones, con luz y taquígrafos, además de ayudas por ser declarada por el Estado “zona catastrófica” se suscriba el compromiso de impulsar una educación ambiental sin precedentes, sin desmayo hasta que reverdezca toda la masa forestal y monte bajo perdido: reduciendo las especies pirófitas y diversificando la masa forestal.

Sin caer en la tentación de recurrir a la economía del fuego, dotar a los profesionales de la extinción de medios suficientes, es incuestionable la capacidad científica de investigar las causas y todo el poliedro que envuelve el tetraedro del fuego, su geometría variable cuyo vértice es el combustible, es decir, una política forestal acorde con los tiempos si queremos seguir con la proyección de “Lucy” nuestro referente, para evitar ser una especie en extinción.

(*) Expresidente de la ONGD Bomberos de Asturias-Bomberos Sin Fronteras

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