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La Opinión de Zamora

Laura Rivero

La maldita Zeta de la despoblaZión

Un recurso retórico para nombrar el retraso en la llegada del desarrollo y del olvido por parte de las instituciones

Pancarta de protesta contra la despoblación JAVIER DE LA FUENTE

El nombre de nuestra hermosa y castigada tierra con la inicial de la última letra del abecedario ha sido un recurso retórico de los argumentos para nombrar el retraso en la llegada del desarrollo y del olvido por parte de las instituciones: Zamora es la última en todo como la inicial de su nombre en el maldito abecedario ¡Lástima que no sea abeZedario para avanzar unos puesticos en la gramática!

Los esfuerzos por incluir la maldita Zeta en los lemas de promoZión turística, de desarrollo o de empleo, incluso en el propio logo de la DiputaZión ProvinZial donde la letra Z sustituyó a los símbolos de las comarcas que dan vida a la tierra, no han servido para sacarnos de esos últimos lugares que ocupamos como la letra de nuestro nombre.

Por más que entre la “z” y la “a” se cuele la palabra “amor” con su correspondiente corazón como símbolo, no hay forma de librarse de la maldición de la última letra del alfabeto, que nos coloca en los últimos puestos del desarrollo social y económico de España.

Un ejemplo reciente de esa maldición de la Zeta lo tenemos en lo sucedido con uno de los últimos intentos de un sector de la sociedad para salvar a Zamora, el de los empresarios que constituyeron la Asociación llamada Zamora 10 -supongo que pensando en la calificación sobresaliente del número de su nombre- que ha entrado en una crisis a los pocos años de funcionamiento, pese a las subvenciones de dinero público que han recibido. Y que tras el abandono de las principales asociaciones de emprendedores, ha llevado la división en el seno de la Cámara de Comercio e Industria a todo el tejido empresarial Zamorano, que no por escaso está exento de rupturas históricas. De nuevo la maldita Zeta de su nombre, por duplicado: “Zamora dieZ”.

Por más que entre la “z” y la “a” se cuele la palabra “amor” con su correspondiente corazón como símbolo, no hay forma de librarse de la maldición de la última letra del alfabeto, que nos coloca en los últimos puestos del desarrollo

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Como histórica ha sido también la lucha por el desarrollo de Zamora en plataformas que intentaron unir a todos los agentes sociales e instituciones en un programa común, como los llamados Planes de Choque, promovidos inicialmente por los sindicatos, a los que se sumaron otras organizaciones, instituciones y todos los Zamoranos y Zamoranas en manifestaciones masivas que no consiguieron sacarnos de los últimos puestos del desarrollo. Claro que siempre llevaban explícitamente en su nombre el lugar fatídico en que nos coloca la maldita letra: Zamora existe, Zamora ya, Zamora “pacá y pallá”. Siempre con Zeta.

Sólo hemos conseguido romper la maldición de la Zeta cuando se invierten los valores que se miden, de tal manera que seguimos siendo de las últimas provincias en número de población, pero por fin somos los primeros en algo: en provinZia con mayor ritmo de despoblaZión de los últimos años.

Tal vez por ello, la institución provincial por excelencia, la DiputaZión ProvinZial, ha decidido liderar un proyecto llamado “Mesa de DespoblaZión”, que es lo único en que destacamos en Zamora. Una Mesa cuyo nombre propusimos cambiar por el de “contra la despoblaZión” –algo sin mayor importancia- para que quedase más claro que no presumimos de ser los primeros en desaparecer. Pero de la que nos gustaría saber quién lo compone, quiénes han sido invitados a formar parte, cómo funciona, cómo toma las decisiones, cuándo se reúne… Qué, cuál, quién, cuyo, cuánto: esos pronombres relativos que deben nombrar a los sujetos que forman parte de la mesa porque en ellos se están poniendo las complacencias para solucionar el problema absoluto de la pérdida de población.

Y sobre todo “para qué”. Nuestro objetivo no era otro que dar continuidad a la lucha contra la despoblaZión a través de un órgano más estable y con mayor representación social e institucional. Porque las soflamas a favor de la unidad hay que concretarlas en hechos, y pese a estar representados con grupo propio en la DiputaZión ni nos han invitado a formar parte de esa Mesa, ni sabemos su composición, ni tenemos constancia de que haya otras instituciones en ese foro. Y para colmo, lo que sí sabemos es que los sindicatos han decidido no formar parte con duras críticas hacia la propia Diputación por falta de diálogo social. Una Mesa de DespoblaZión sin sindicatos es una mesa coja, porque podrán estar los que crean empleo –que ni siquiera lo sabemos- pero no los que trabajan. Y sin trabajo, no hay población.

Los foros y plataformas que intentan con seriedad revertir el declive de Zamora o los primeros puestos en los valores negativos como la propia despoblación, el paro o las pensiones y salarios más bajos, son todos aquellos que desde el territorio de la maldita Zeta de nuestro hermoso nombre reivindican: mejores serviZios públicos; apoyo a los agricultores y a las tierras para la producción de alimentos; comunicaciones del siglo en el que estamos; y dinero público a los pueblos para compensar la ocupación del suelo para producir esa energía de la diáspora que los Zamoranos de la emigraZión consumen en las grandes ciudades.

Nada que ver con la DiputaZión ProvinZial que está desmantelando la ayuda a domicilio en los pueblos sin dar ni un alta en los que va de año pese a los cientos de bajas por fallecimiento de los Zamoranos y Zamoranas. Y que no apoya nuestra propuesta de compensar a los municipios cuando caduquen las concesiones de las presas y embalses en la institución, para hacerlo al día siguiente en la Mesa fantasma de la DespoblaZión.

Quiero dar las gracias a todas las personas que en coordinadoras y plataformas están luchando de verdad contra la despoblaZión: a los movimientos de defensa de la dignidad dela zona rural, y los servicios públicos de calidad; a los representantes del mundo del trabajo que es imprescindible para mantener la población. A todos los que permanecen en su pueblo esperando la ayuda a domicilio en su casa o al médico en la puerta del consultorio; a los que trabajan la tierra sin PAC y la defienden para alimentar al mundo, como se hace con los tres mil zamoranos que van al banco de alimentos pese a la galopante despoblaZión y su flamante Mesa fantasma.

Porque pese a la fatalidad del lugar de la Zeta de nuestro nombre, sí podemos hacer algo contra la despoblaZión, que no es nuestro destino.

Y lo haremos, como dijo Eduardo Galeano –y para evitar la maldita Zeta- con los sin nombre, con los “nadies”: “Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica Roja de la prensa local.”.

Esos nadies que conocemos, y que tal vez porque nos sostienen sin saberlo y sin darse importancia, sean de los que llamamos la iZquierda.

(¡Maldita Zeta que se ha vuelto a colar! ¡Maldito diZZionario!)

(*) Portavoz de Izquierda Unida en la Diputación Provincial

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