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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

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Por ahí no paso, maja

El feminismo que alienta Montero no es el que defendemos la mayoría

Irene Montero en una Comisión de Igualdad Eduardo Parra

Los desvaríos de Irene Montero son inaceptables siendo como es miembro del cada vez más extraño Gobierno de España. Su ministerio de la chorrada y el despropósito permanentes es el mejor pagado en la historia de la democracia. Y, total, para nada. Esta chica que se mete en todo y cree saberlo todo ha destinado 180.000 euros del ministerio de su propiedad a la cátedra Extraordinaria de Valores Democráticos y Género, que se encarga de impulsar en la Universidad Complutense de Madrid, para instruir a los alumnos en “masculinidades positivas”. Querida, la masculinidad es positiva. Lo otro, la masculinidad que podríamos tachar de negativa es la que practican los energúmenos. Esos, no son hombres, son, lo dicho, energúmenos.

Irene Montero es un peligro para la convivencia hombre-mujer, para el necesario entendimiento, para la buena relación. No cae en la cuenta de que los está empoderando precisamente a ellos, a los más irracionales

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La fijación de esta chica por el asunto que nos ocupa y preocupa da qué pensar. La ministra de Igualdad aprovecha la tribuna universitaria para lanzar sus particulares consignas feministas aprovechando que la Cátedra está directamente tutelada por el ministerio de su propiedad. El feminismo que alienta esta chica, no es el feminismo que defendemos la mayoría de mujeres. No puedo estar de acuerdo ni con sus arremetidas contra los hombres, por el mero hecho de haber nacido con un físico diferente, ni con los videos que promociona ofreciendo permanentemente la imagen de la mujer como víctima. De tanto victimizarnos, vamos a terminar por creernos que hemos nacido sólo para eso, para ser las víctimas propiciatorias de cualquier situación.

Esa idea suya de que para formar en igualdad es necesario presentar a los hombres como acosadores, me parece injusta, sectaria, desproporcionada e inaceptable. Es un acoso en toda regla. Cualquier análisis lo pondría de manifiesto. Me revienta que para promocionar la igualdad de géneros esta chica ridiculice a los hombres, tachándolos de vagos, machista y acosadores. Mira, maja, por ahí no paso. Estoy hasta las narices de que pongas a los hombres a los pies de los caballos, sin distinción. Hay de todo en semejante viña, como de todo hay también en la viña que cultivan las mujeres.

Irene Montero es un peligro para la convivencia hombre-mujer, para el necesario entendimiento, para la buena relación. No cae en la cuenta de que los está empoderando precisamente a ellos, a los más irracionales. No me extraña la cada vez mayor disidencia en el sector del feminismo. La que tenga dos dedos de frente no puede comulgar con semejantes ruedas de molino. No hay que enfrentar a hombres y mujeres, hay que afrontar con valentía y decisión las situaciones que se producen y subvencionar una política más efectiva que acabe con la sangría de la violencia. Todavía no lo ha entendido.

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