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La Opinión de Zamora

Un hombre ante una casa destruida en Mariupol (Ucrania) ALEXANDER ERMOCHENKO

Desde que el hombre primitivo vivía en cuevas o cavernas y se alimentaba de la caza -entre cinco y siete millones de años-, hasta el hombre moderno que tiene al alcance de sus manos el Mundo o la Luna con los medios audiovisuales y científico-técnicos actuales, el género humano ha avanzado y progresado mucho, muchísimo, y seguirá avanzando, según los historiadores, antropólogos y mi modesta opinión.

Pero lo mismo que el hombre tropieza, a veces, también algún grupo social o nacional declara lamentablemente la guerra a otro, que es la mayor aberración, degradación e insensatez del hombre, porque la guerra no resuelve los problemas , sino que los agrava y encona. Y desde el 20 de febrero último, en el que Rusia ha declarado la guerra a la pacífica Ucrania, a pesar de la ONU y de la OTAN, aquella según los datos de dichos Organismos ha sufrido la pérdida de 3.500 ucranianos civiles muertos hasta hoy, 195 menores, casi 4.000 heridos y unos cinco millones de mujeres y niños emigrantes a otras naciones, con horribles bombardeos destructores de ciudades enteras, que vemos en nuestras televisiones con angustia e impotencia, y con el alma y el corazón encogidos por la tragedia que sufre ahora la pobre Ucrania, con peligro además de una guerra nuclear.

La guerra es la mayor aberración, degradación e insensatez del hombre, porque no resuelve los problemas , sino que los agrava y encona

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Lo positivo y lo avanzado es, que Europa y EE.U se han puesto al lado de la misma para apoyarla y ayudarla frente al cruel e injusto ataque bélico de Rusia.

Es poco todavía, sí es muy poco, para el inmenso sufrimiento y destrucción que Ucrania sufre a día de hoy. Por eso acabo de leer con satisfacción que se empieza a pedir la celebración de una Conferencia internacional de La paz. Con independencia de su logro y resultado, lo debido será que en lo sucesivo, cualquier nación que declare la guerra a otra, quede automáticamente expulsada de las Organizaciones internacionales y aislada por completo en todos sus pactos, relaciones y contratos, del resto del mundo civilizado.

Yo así lo deseo y espero.

José Donato Andres

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